Ayer mismo los CEO y dueños de las otras tres grandes empresas de IA (OpenIA, Google y XAI, la de la Musk) se han mostrado acuerdo con la propuesta de Dario Amodei de regular la siguiente generación de IA, porque ya ha alcanzado el nivel de automejora (la IA recursiva) que les permite a su vez programar la siguiente generación de IA. En otras palabras, que agosto de 2026 ha sido el mes en que la Super IA, con capacidad de tener mayor inteligencia que cualquier humano, es una realidad.
24 horas han tardado en estar de acuerdo con una medida que, en pocas palabras, les retira la posibilidad de competir entre ellas por el mercado: controladores externos e independientes, transparencia en las pruebas, 30 días de fiscalización de seguridad por un organismo independiente antes de lanzar cualquier nueva versión de la IA... algunos dicen que con la excusa están tratando de crear un trust monopolístico, porque piden también a la administración federal que levante en este punto las leyes que impiden que las empresas pacten la calidad de sus productos.
Yo no creo en esa conspiranoia libertariana: hace apenas 2 meses OpenIA y Anthropic, las dos más adelantadas, iban a toda pastilla a intentar sacar antes que la otra su nuevo producto. Algo ha visto esta gente (muchos rumores de que no solo OpenAI, sino algunas de las otras también han tenido problemas similares al del asunto Hugging face, aunque no tan graves, en sus modelos experimentales) para pedir una ralentización tan severa. Aparte de eso, hace 10 o 15 años muchos filósofos de la computación, mucho antes de que existieran siquiera estas empresas, ya pronosticaban que se llegaría a este punto del desarrollo de la IA, que la volvería incontrolable.
Tampoco compro la conspiranoia anti-gringa de los rusófilos-chinófilos: que esto es un intento desesperado para evitar que la IA china sobrepase a las yanquis. Esto viene porque Amodei ha pedido que se establezcan contactos con el gobierno chino para una regulación similar en su IA. Todos los expertos que he consultado opinan que la IA China aún está lejos de las gringas. Quizá algún día legará, pero en este punto no tiene sentido que OpenIA o Anthropic (o incluso las otras) le tengan miedo.
Espero que sea una buena noticia. Ahora que el Congreso y el Senado gringo, que para esto siguen siendo el centro del mundo, establezcan algún organismo abierto a todos los países que controle y fiscalice la seguridad en el desarrollo de la IA, porque el "riesgo existencial" es una realidad, quizá no todavía, pero si no paramos, puede que más pronto de lo que pensamos.
En otras circunstancias diría la ONU, pero a lo largo del siglo XXI la ONU ha quedado para repartir sacos de grano en esos campamentos de refugiados dejados de la mano de Dios, porque para otra cosa no parece servir.