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      Malos tratos y «mobbing»

      SALVADOR REGÜES

      Los malos tratos están a la orden del día. Algunos casos: los que sufren las mujeres que viven con machos repulsivos, los de los niños que tienen padres violentos, los de los padres que crían hijos maleducados, los de los escolares que encuentran colegas sádicos y los de los ancianos que reciben desdenes de su familia. También proliferan en el ambiente laboral. Ahora se los llama mobbing y aparecen como acosos sistemáticos al empleado en el puesto de trabajo por parte de superiores y compañeros. Los afectados se sienten inmersos en una situación de incomodidad permanente y acaban dejando la empresa donde les maltratan. O el equipo al que entrenan si nos situamos en el mundo del fútbol. Porque es un deporte que ofrece tremendos ejemplos del tema.
      El Levante del siglo XXI los da en grado superlativo, sin duda alguna. Como el Betis, el Alavés y otros clubes en menor medida. Pero a nosotros los demás no nos importan. Nos preocupa lo que ocurre en el club granota. Por eso opinamos que debía proponerse una mejora en sus maneras y no volver a hacer la vida imposible a los entrenadores.
      Recordando los últimos que ha tenido lo comprobamos. Vemos lo mal que lo pasó Manolo Preciado, cuestionado toda la segunda vuelta del campeonato, a pesar de lograr el ascenso. Un carismático profesional que soportó chivatos en su plantilla y tremendas presiones de sus superiores.
      Después vino Bernd Schuster, que no se plegó a imposición alguna y terminó despedido sin contemplaciones cuando faltaban cuatro jornadas de liga.
      El testigo lo recogió José Luis Oltra que también las pasó canutas. Su bondad inicial desembocó en una rabia contenida cuando le echaron tras varias semanas de continuo acoso a principios de la pasada temporada.
      Le sucedió José Manuel Esnal Mané, curtido en situaciones límite, que estuvo a punto de ser echado faltando unos partidos para terminar el campeonato. Evitó su cese por los pelos y pudo celebrar el ascenso a Primera en Lleida. Pero su sentencia estaba dictada. Y así, sin armar bulla alguna, acabó saliendo con pies en polvorosa en busca de ambientes más racionales.
      En la actual temporada llegó al Levante Juan Ramón López Caro. Venía del Real Madrid, de soportar caprichos en el vestuario e imposiciones presidenciales. Estuvo a punto de recalar en el Racing, visitante de hoy en el Ciudad de Valencia, pero no sintonizó con los mandos del club cántabro y se trasladó a Valencia.
      Desde el principio mostró su calidad humana. Ejerció de buena persona, como solía hacerlo, aunque dejando bien claro que el serlo no le influía en su vida profesional. Lo demostró siendo exigente e inflexible con sus jugadores en los entrenamientos. Pero fuera de ellos continuó practicando el apostolado activo.
      Entre otras acciones visitó en hospitales a enfermos terminales sin cámaras de televisión ni presencia de medios de comunicación. Su ejercicio de la caridad lo entendió siempre asumiendo aquel mensaje que decía «tu mano izquierda no sabrá lo que hace tu mano derecha». Evitó publicitarlo como suelen hacer los clubes de fútbol en navidades cuando mandan a sus futbolistas con una corte de periodistas a dar regalos a los niños en hospitales. Cuando ofrecen una caridad más cercana al spot propagandístico, del que Berlanga y Azcona podrían haber parido otra obra maestra.
      Es una buena persona López Caro, como decimos, y merece ser respetado por pura ética. Aplicándola, lo debería haber saludado el nuevo presidente Romero en el primer entrenamiento del año en Buñol, después del descanso navideño. Aplicándola, no lo debería amenazar con el cese el consejero Ruiz en declaraciones a la prensa: «los resultados mandanÉ». Aplicándola deberían haber respaldado desde el club su autoridad sobre la plantilla en los últimos conflictos puntuales surgidos en ella.
      Pensamos, ante este ejemplo de mobbing, que quizás todo el problema del Levante venga de que su principal accionista nunca leyó la cita de David Ogilvy, grande entre los grandes de la publicidad inglesa, ya fallecido: «Rodéate de gente mejor que tú y tendrás una empresa de gigantes. Rodéate de gente peor que tú y tendrás una empresa de enanos».
      Por hoy se nos acaba el espacio. Pero seguiremos con el tema. De momento, para tener algo seguro que disfrutar en el día, comeremos con la Peña de los Siete en el bar de nuestro amigo Jerónimo. La paella que prepara Pili, su mágica esposa, estará como siempre en su punto. Luego, tras una amena tertulia, iremos al Ciudad de Valencia deseosos de ver y celebrar, a pesar de todos los pesares, la primera victoria granota en el 2007.

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      • pandoroP Desconectado
        pandoro
        Última edición por

        ESTO NO IRIA EN CASI TODO MENOS FUTBOL?

        SI EL LEVANTE JUGASE EN EL CIELO MORIRIA POR VERLO

        maxo levante

        1 Respuesta Última respuesta Responder Citar 0
        • tacataT Desconectado
          tacata
          Última edición por

          @rana blaugrana:

          Malos tratos y «mobbing»

          SALVADOR REGÜES

          Los malos tratos están a la orden del día. Algunos casos: los que sufren las mujeres que viven con machos repulsivos, los de los niños que tienen padres violentos, los de los padres que crían hijos maleducados, los de los escolares que encuentran colegas sádicos y los de los ancianos que reciben desdenes de su familia. También proliferan en el ambiente laboral. Ahora se los llama mobbing y aparecen como acosos sistemáticos al empleado en el puesto de trabajo por parte de superiores y compañeros. Los afectados se sienten inmersos en una situación de incomodidad permanente y acaban dejando la empresa donde les maltratan. O el equipo al que entrenan si nos situamos en el mundo del fútbol. Porque es un deporte que ofrece tremendos ejemplos del tema.
          El Levante del siglo XXI los da en grado superlativo, sin duda alguna. Como el Betis, el Alavés y otros clubes en menor medida. Pero a nosotros los demás no nos importan. Nos preocupa lo que ocurre en el club granota. Por eso opinamos que debía proponerse una mejora en sus maneras y no volver a hacer la vida imposible a los entrenadores.
          Recordando los últimos que ha tenido lo comprobamos. Vemos lo mal que lo pasó Manolo Preciado, cuestionado toda la segunda vuelta del campeonato, a pesar de lograr el ascenso. Un carismático profesional que soportó chivatos en su plantilla y tremendas presiones de sus superiores.
          Después vino Bernd Schuster, que no se plegó a imposición alguna y terminó despedido sin contemplaciones cuando faltaban cuatro jornadas de liga.
          El testigo lo recogió José Luis Oltra que también las pasó canutas. Su bondad inicial desembocó en una rabia contenida cuando le echaron tras varias semanas de continuo acoso a principios de la pasada temporada.
          Le sucedió José Manuel Esnal Mané, curtido en situaciones límite, que estuvo a punto de ser echado faltando unos partidos para terminar el campeonato. Evitó su cese por los pelos y pudo celebrar el ascenso a Primera en Lleida. Pero su sentencia estaba dictada. Y así, sin armar bulla alguna, acabó saliendo con pies en polvorosa en busca de ambientes más racionales.
          En la actual temporada llegó al Levante Juan Ramón López Caro. Venía del Real Madrid, de soportar caprichos en el vestuario e imposiciones presidenciales. Estuvo a punto de recalar en el Racing, visitante de hoy en el Ciudad de Valencia, pero no sintonizó con los mandos del club cántabro y se trasladó a Valencia.
          Desde el principio mostró su calidad humana. Ejerció de buena persona, como solía hacerlo, aunque dejando bien claro que el serlo no le influía en su vida profesional. Lo demostró siendo exigente e inflexible con sus jugadores en los entrenamientos. Pero fuera de ellos continuó practicando el apostolado activo.
          Entre otras acciones visitó en hospitales a enfermos terminales sin cámaras de televisión ni presencia de medios de comunicación. Su ejercicio de la caridad lo entendió siempre asumiendo aquel mensaje que decía «tu mano izquierda no sabrá lo que hace tu mano derecha». Evitó publicitarlo como suelen hacer los clubes de fútbol en navidades cuando mandan a sus futbolistas con una corte de periodistas a dar regalos a los niños en hospitales. Cuando ofrecen una caridad más cercana al spot propagandístico, del que Berlanga y Azcona podrían haber parido otra obra maestra.
          Es una buena persona López Caro, como decimos, y merece ser respetado por pura ética. Aplicándola, lo debería haber saludado el nuevo presidente Romero en el primer entrenamiento del año en Buñol, después del descanso navideño. Aplicándola, no lo debería amenazar con el cese el consejero Ruiz en declaraciones a la prensa: «los resultados mandanÉ». Aplicándola deberían haber respaldado desde el club su autoridad sobre la plantilla en los últimos conflictos puntuales surgidos en ella.
          Pensamos, ante este ejemplo de mobbing, que quizás todo el problema del Levante venga de que su principal accionista nunca leyó la cita de David Ogilvy, grande entre los grandes de la publicidad inglesa, ya fallecido: «Rodéate de gente mejor que tú y tendrás una empresa de gigantes. Rodéate de gente peor que tú y tendrás una empresa de enanos».
          Por hoy se nos acaba el espacio. Pero seguiremos con el tema. De momento, para tener algo seguro que disfrutar en el día, comeremos con la Peña de los Siete en el bar de nuestro amigo Jerónimo. La paella que prepara Pili, su mágica esposa, estará como siempre en su punto. Luego, tras una amena tertulia, iremos al Ciudad de Valencia deseosos de ver y celebrar, a pesar de todos los pesares, la primera victoria granota en el 2007.

          El problema no es que el Presidente se rodee de personas de mas o menos capacidad que él. El problema en sí, es que de alguna manera, quienes le rodean y sobre todo el mismo Villarroel debería plantearse seriamente que es lo que desea hacer con el club del que es accionista mayoritario. No se puede subir a Primera con un presupuesto que compite con los punteros de segunda. A que espera? A que suene la flauta. No será mayor riesgo bajar para reencontrar de nuevo el camino extraviado?, no será mas arduo esta última tarea.
          Dssconozco -aunque lo dudo- si en la mente del Presidente anida la idea de deshacerse de sus acciones, pero sigo pensando que será dificil que las dudas de algunos de nosotros se confirmen como certeza siendo el Levante un negocio - a pesar de que no lo parezca- a priori, lucrativo, si no es así, resulta incomprensible interpretar las señales de humo que emanan de la actual confeccion de la plantilla del b, constituida nuevamente por jugadores con un estereótipo que ya conocemos en el Levanta y que ya empieza a convertirse en tópico porque no han aportado absolutamente nada al futuro del club… y que, a algunos de nosotros, no nos tienen que decir con que fin son contratados, desechandose por ejemplo la promocion- aun a riesgo de descenso a tercera- de la cantera del juvenil.

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            Invitado
            Última edición por

            Salvador como siempre PONE EL DEDO EN LA LLAGA.
            ¿¿¿Que se merecerian los ENANOS que mal nos dirijen???

            A LA HOGUERA

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              Invitado
              Última edición por

              Pues si. Cada uno debe trabajar donde le toca sin injerencias.

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