Si España tuviese un Ministerio de Asuntos Exteriores con funcionarios experimentados, competentes y con una política exterior clara, que no dependiese de la ventolera de cada gobierno, hace décadas que estaríamos financiando bajo manga (por medio de organismos interpuestos) todo tipo de asociaciones o iniciativas reivindicadoras de la cultura, la lengua, las costumbres, la autonomía y hasta la independencia, de los amazigh (los bereberes) de Marruecos. Aunque naturalmente, la población marroquí está mezclada después de tantos siglos, hay muchos que se consideran orgullosamente amazigh, mientras otros muchos reivindican más sus raíces árabes (a fin y a la postre, los invasores en su momento). Por pura casualidad, la mayoría de los clanes bereberes están en el norte de Marruecos, la región que nos interesa poner de nuestra parte y enemistar con el sultán.
Vamos, lo mismo que hicieron las logias de Londres en toda Hispanoamérica a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Divide et impera.
Si aumentásemos la influencia de España en el Rif y la Yebala, pasaríamos la pelota a la cancha del sultán. Pero aquí no tenemos ningún Foreign Office ni un Quay D'Orsay. Aquí parece que están los de fichar a las 9 hasta la 3 y a la orden de lo que diga el presidente de turno, aunque se contradigan cada legislatura (a veces dentro de la misma legislatura). Y normalmente, los gobiernos españoles funcionan a base de jugar a los chinos y regatear con el sultán de turno. Vas tu a ganar a un moro a regatear...
Por otra parte, lo de Sánchez con el Mohamed VI, al que ha cedido el Sahara Occidental sin contrapartidas (jodiendo la relación con nuestro principal proveedor de gas, Argelia), y ahora tapándole el culo cuando claramente esta "invasión" de migrantes ilegales estuvo orquestada por las fuerzas de seguridad alauíes.
Y lo de los Menas ya es la monda. Ahora que hay que repartir por toda España a todos los menores que cruzaron y no han regresado. Marruecos no tiene unos servicios sociales que se puedan ocupar de los menores fugados, pero sí puede comprar mil drones israelíes u organizar un mundial de futbol.
El que piense que la inmigración ilegal y la traída de semiesclavos africanos a Europa sin que casi nadie reaccione no está en los planes de gente muy poderosa, creo que vive en la parra.
A mi lo de las conspiraciones me da mucha prevención, pero el servilismo de Sánchez hacia el sátrapa de Rabat (tan democráticos para algunas cosas y tan antidemocráticos para otras) es inexplicable. Te cuentan que el moro tiene documentos secretos que comprometen a nuestro presidente del gobierno y te sientes tentado de creértelo.