@gimnastico_1909 dijo en Història i històries de València i els valencians:
Pues para redondear el tema de los viajeros en el tiempo y su relación con Valencia, vamos con otra coincidencia.
HG Wells, con la obra que cité antes, fue quien popularizó el tema de los viajes en el tiempo, tan popular en la literatura (y posteriormente en el cine y la televisión) del género llamado de "ciencia-ficción". Sin embargo, no fue el primero en ello, pues las historias de viajes en el tiempo son, valga la redundancia, bastante antiguas, comenzando con el relato tradicional japonés Urashima Tarō o la hagiografía de los siete santos de Éfeso, en las que los protagonistas pasan poco tiempo en un lugar aislado, y cuando regresan a su hogar descubren que han pasado cientos de años.
El concepto moderno de viaje literario en el tiempo hacia el futuro se remonta a 1781, cuando se publicó la obra "Año 7603" del noruego Johan Herman Wessel. Una de las más famosas previa a la obra de Wells es "un yanqui en la corte del rey Arturo" de Mark Twain, publicada en 1889.
Pero es que Wells tampoco es el inventor de un dispositivo fabricado por el hombre para realizar ese viaje en el tiempo (en las obras antiguas tales viajes se llevan a cabo por medio de magia o de modo inexplicado). Hubo otros antes que él, pero el pionero de verdad fue un compatriota nuestro, el madrileño don Enrique Gaspar y Rimbau, un hombre de vida fascinante y aventurera (hijo de actores, bancario, casado con una joven y bella aristócrata a espaldas de sus padres, columnista periodístico y cónsul en China) pero, para lo que nos interesa, autor de zarzuelas socialmente críticas de mediano éxito.
Una de las proyectadas, pero que finalmente no pudo salir adelante por falta de financiación, y fue convertida en novela, fue "el anacronópete", publicada en Barcelona en 1887, en la que un grupo variopinto de personas se introduce en una suerte de máquina-caja de hierro fundido (del mismo nombre) inventada por el personaje zaragozano Sindulfo García, que funciona con electricidad y tiene la capacidad de viajar en el tiempo sin que sus personajes envejezcan o rejuvenezcan al moverse por esa dimensión. Como zarzuela primigenia que es, predomina en la obra la trama dramática, más que las reflexiones sobre el viaje temporal, y en todos los casos sus ocupantes viajan a diversos momentos del pasado, y no al futuro. Pero, indubitablemente, es la primera referencia a una máquina construida por el hombre que transporta personas por el tiempo igual que podría hacerlo por el espacio en toda la historia de la literatura.
¿Y qué relación tiene con Valencia? Bueno, pues don Enrique Gaspar se trasladó con su familia a Valencia en 1848, a los cinco años de edad, y aquí vivió hasta los veintiún años (1864). En ese tiempo estudió Filosofía en la Universidad valentina, escribió su primera zarzuela con 13 años, y entró como redactor de la revista "La Ilustración valenciana" a los catorce años. Un año después se estrenó su primera zarzuela, en la que su madre tuvo el papel principal. Antes de irse a Madrid para ser dramaturgo, tuvo tiempo de trabajar en la casa comercial y banco más importante de entonces en la ciudad, el del marqués de san Juan.
Y esa es la relación tangencial que tiene Valencia con la literatura sobre viajes en el tiempo.
Recuerdo que supe de ese artefacto en la serie "El ministerio del tiempo". No sé qué capítulo era, o si había más de uno, pero es cosa de buscarlo.
Muy probablemente en esa época (calculo que durante la pandemia) buscaría información sobre el autor, pero su vinculación con Valencia la había olvidado.
La serie no es que fuera la repera, pero creo que no me perdí un sólo episodio.