Sempere replica muy bien en Levante EMV a Rafa Lahuerta
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RAFA LAHUERTA Y LAS RATAS DE HEMEROTECA
PEDRO SEMPERE
Ignoro si Rafa Lahuerta escribió su atrabiliario artículo «El derbi y las trampitas amistosas» antes o después del partido. Con la depresión de la derrota o con algún tipo de euforia medicamentosa. Es lo mismo: no afecta al fondo y, sobre todo, a la forma del asunto.
Pero Rafa juega con ventaja. Él sabe que no habrá ninguna otra rata de hemeroteca capaz de hurgar en los archivos de la historia para aflorar fichas policiales, pasados infamantes, expedientes dudosos y orígenes oscuros, para rebatirle. Aunque quizás no sabe que todas esas fichas, las buenas y las malas, se incineraron en una ceremonia funeraria regida por el espíritu de Bradbury allá por 1975. Y sólo queda la memoria, que es el patrimonio de los resentidos.
Afortunadamente su estilo desmedido y encriptado es menos comprensible y corrosivo que sus pensamientos secretos. No en vano, aunque le pese, él es el más valdanista de los escritores -¿merengues ¿xotos ¿qué dicen las hemerotecas, Rafa -. Él es el único entre los correligionarios de su Sociedad Anónima Deportiva que sabe que la pluma es un arma más dañina que la espada.
Créanme que aunque he intentado entender la intención y la oportunidad de su extemporáneo vómito pasional no lo he conseguido. Debo sospechar que quizás sufre un déficit de autoestima y necesita demostrar, a él, a los suyos, a la Ciutat Vella, al mundo entero, todo lo que sabe sin pasar por la Calle de la Nave.
Tampoco entiendo su afición a los mapas del catastro. Unos barrios buenos y unos malos. El Camí de Tránsits como muro de la vergüenza, o de las lamentaciones, de una ciudad alegre y confiada que fue siempre integradora. ¿O es que su casa, su estirpe, su enroque urbano en la Ciutat Vella, su aparente lejanía del mar le acercan al olimpo de los elegidos
En un hombre que presume de cultivado, entiendo aún menos su maliciosa elección lexical: «un Levante meramente grauero y marítimo», «el simpático marinerito», «la mística garbancera», «su escaso minuto de gloria», «futbolísticamente material de derribo». Me deja usted perplejo Rafa Lahuerta, ¿de qué alto linaje de los barrios altos ha salido ¿qué autoridad le avala ¿ha declinado alguna vez la palabra xenofobia
Entiendo aún menos su rencor por los pobres Tíos Sentos de todas las familias. ¿Acaso el tío Rafa no visitó nunca el Grao, no escupió nunca en la calle, no comió altramuces y echo las cáscaras en el suelo como todos los españoles de su generación, asilvestrados de antes de la guerra
Su historia-ficción sobre lo que pud haber pasado «de no mediar el drama del 36» es éso: fútbol-ficción, futuribles imposibles, deseos reprimidos. Mire usted, ahora que se está reivindicando con tanta nostalgia la memoria histórica, la verdad es que pudieron haber pasado muchas, muchas cosas, tan imprevisibles como la historia misma. A lo mejor hasta seguirían creciendo las palmeras, como ésa a las puertas del Estadio innombrable, incendiada hace tres años por un grupo no identificado. ¿No es el fútbol así de impredecible y una irónica metáfora de la vida
Pero como dijo Mao-Tse-Tung «un árbol es un árbol y no una forma de vegetación» y Rafa Lahuerta es así: churrigueresco, recargado, aforístico, una rata de hemeroteca hábil en disfrazar con el ingenio del lenguaje los tormentos de su alma.
Yo sólo le recuerdo que también Mussolini tuvo a su Marinetti, su D'Annunzio, para jalear con juegos florales a sus camisas negras.
Mi querido amigo: vuelva a la realidad, descienda a la tierra, al lado que prefiera del Camí de Transits, que el deporte es un antidepresivo y los derbis deben ser una fiesta, no un ajuste de cuentas con su pasado.
Yo sí que me despido de usted con todo el afecto del mundo. Como siempre. -

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A rafelin lahuerta le esta cayendo la del pulpo en el levante emv. La de hoy no ha estado mal, pero deben de publicar ya la de lorant. A este tio hay que deportarlo a francia. Pvta Lahuerta!!
PD: Estará en el partido contra la real sociedad
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Espero la réplica de Lahuerta, si tiene valor e inteligencia para demostrar sus teorías.
Ojalá, porque seguiríamos…
Un gran artículo de Sempere. Me encanta.