Leer esto que me parece interesante
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Mestalla, quién te ha visto y quién te ve (IV)
JAIME HERNÁNDEZ PERPIÑÁ
Ya dijimos en el capítulo publicado el pasado lunes que la
financiación del Gran Mestalla costó sangre, sudor y lágrimas a
causa del gigantesco esfuerzo que la junta directiva y especialmente
su presidente, Luis Casanova, tuvieron que realizar.Recordemos que la obra se pensaba que podía costar alrededor de los
46 millones de aquellas pesetas de los años 50 -siete millones los
terrenos, 18 los graderíos y 21 la tribuna-, pero la realidad fue
otra, porque se invirtieron más, muchos más, de los millones
presupuestados. Una de las causas fue la dificultad de la
construcción del Gol Gran junto al cual discurría la acequia de
Mestalla.Las primeras certificaciones de obra se pagaron de las recaudaciones
de los partidos y de las aportaciones personales de algunos
directivos; después se recurrió a los descubiertos bancarios
(siempre avalados por los directivos) y descuentos de letras de
cambio, pero pronto se tuvo que solicitar del Banco Hipotecario un
crédito de seis millones de pesetas. Esta cifra no encajaba en las
normas de la entidad hipotecaria, pero el tema se resolvió en la
reunión que Luis Casanova y Salvador Pascual, arquitecto y
directivo, mantuvieron con el gran valenciano Navarro Reverter,
presidente del banco, quien aceptó la operación «por amor a su
tierra».Pero los seis millones se acabaron pronto y las obras se tenían que
realizar con gran lentitud y a golpes de cheques de los directivos,
en especial de Luis Casanova, quien llegó a desembolsar la
importantísima de 14 millones de pesetas. Entonces se pensó en la
venta de las localidades del campo por un período de 15 años, libre
de intereses, lo cual dio un nuevo impulso a las obras, pero no el
esperado, puesto que los seguidores valencianistas -era una época
muy difícil- no respondieron como en realidad se esperaba de ellos.Así que se pensó en otra fuente de financiación mucho más amplia y
ambiciosa: la emisión y puesta en circulación de obligaciones
hipotecarias por la cantidad de 35 millones en 75.000 títulos de 500
pesetas, amortizables en 30 años a un interés del 7% anual a partir
del 1 de enero de 1958. Tampoco tuvo, inicialmente, el éxito
esperado, por lo que se intentó convencer a los bancos para que se
las repartiesen. Varios de ellos aceptaron la oferta, pero otros no,
a pesar de las garantías personales de los directivos y, cómo no, de
Luis Casanova. Por ello, el inolvidable e inolvidado presidente
pidió ayuda a un gran amigo suyo: Santiago Bernabéu, presidente del
Real Madrid.Ambos presidentes acudieron juntos a determinada entidad bancaria de
Madrid con la intención de que se quedara la importante cantidad de
obligaciones de las que aún disponía el club, pero el financiero fue
tan escéptico que Santiago Bernabéu tuvo que ponerse muy serio: «O
le compran ustedes esas obligaciones al VCF o el Real Madrid cancela
su cuenta aquí».El problema económico, pues, quedó medio resuelto por cuanto las
mejoras y la puesta a punto del Gran Mestalla, y sobre todo de su
imponente tribuna, eran un pozo sin fondo. La economía del VCF se
tambaleó de tal manera que los jugadores y muchos empleados del club
tuvieron que aceptar el cobro de sus emolumentos -fichas, sueldos,
primas, etcétera- con gran retraso, llegando a cobrar bastantes
jugadores en obligaciones hipotecarias.Los directivos valencianistas, Luis Casanova, el vicepresidente
Cubells, los arquitectos Salvador y Manuel Pascual, el tesorero
Fernández, José Tormo (constructor de los graderíos, que cobraba
cuando podía el club a base de letras de cambio, constantes
renovaciones, promesas) y otros, realizaron, pues, un esfuerzo
económico verdaderamente importante poniendo a disposición del club
sus patrimonios personales en beneficio del VCF. Así, a grandes
rasgos, se financió el Gran Mestalla. Así trabajó aquel grupo de
valencianistas, que por añadidura tenían que enfrentarse
continuamente a socios y compromisarios en juntas generales y
extraordinarias tensas, borrascosas, para poder sacar adelante aquel
proyecto, aquella ilusión, hecha después realidad y que hoy en día
ya alcanza 90.000 metros cuadrados de edificabilidad a un precio que
uno ya no se atreve ni a escribir.Es por ello por lo que, una vez más, quien esto escribe, que vivió
en primera persona aquellos acontecimientos, lamenta muy
profundamente la gran injusticia que se cometió, y se sigue
cometiendo, con el presidente Luis Casanova, autor de un gran puñado
de títulos deportivos y del gran milagro valencianista, al sustituir
el nombre del estadio Luis Casanova por el impersonal de campo de
Mestalla ¿Cuándo volverá a llamarse estadio Luis Casanova? ¿Jamás?.Levante-EMV
Pues va a resultar que los Xotos, sobrevivieron gracias al Madrid.Yo que crei que eran Dioses, salidos de la nada…
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Mestalla existe gracias a Santiago Bernabeu???
Qué bueno!!!

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La historia no se cambia por mucho que se empeñen algunos.
Solo hace 15 años, Mestalla era considerado como el segundo Bernabeu.
Ahora ya se porque.
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Doy fé de ello, estuve por esa época acudiendo al "Merdalla" de vez en cuando con un amigo xoto y en un partido Valencia-R.Madrid, mi sorpresa cuando marca el R.Madrid y un 40% aproximadamente saltaba de sus asientos celebrando el gol.
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Doy fé de ello, estuve por esa época acudiendo al "Merdalla" de vez en cuando con un amigo xoto y en un partido Valencia-R.Madrid, mi sorpresa cuando marca el R.Madrid y un 40% aproximadamente saltaba de sus asientos celebrando el gol.
Yo en el año 88 estaba en mi último año de carrera de económicas.
En aquella época, la facultad estaba al lado de la xotera.
Ese año, cerraron el Bernabeu ante un interesantísimo R.Madrid -Oporto.
Por supuesto el Madrid eligió su segunda casa (tal y como lo había definido muchos años antes Miljianic ante una situación similar) para disputar aquel encuentro.
Al salir de la facultad pude ver el ambientazo y la ilusión con la que la afición xota había cambiado temporalmente sus banderas por las del Madrid.
Luego las cosas cambiaron, la campaña de X9 y de Paco Xotet dió sus frutos, culminando con Paco Roig y Julio Insa.
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@Fonseca 5:
Doy fé de ello, estuve por esa época acudiendo al "Merdalla" de vez en cuando con un amigo xoto y en un partido Valencia-R.Madrid, mi sorpresa cuando marca el R.Madrid y un 40% aproximadamente saltaba de sus asientos celebrando el gol.
Yo en el año 88 estaba en mi último año de carrera de económicas.
En aquella época, la facultad estaba al lado de la xotera.
Ese año, cerraron el Bernabeu ante un interesantísimo R.Madrid -Oporto.
Por supuesto el Madrid eligió su segunda casa (tal y como lo había definido muchos años antes Miljianic ante una situación similar) para disputar aquel encuentro.
Al salir de la facultad pude ver el ambientazo y la ilusión con la que la afición xota había cambiado temporalmente sus banderas por las del Madrid.
Luego las cosas cambiaron, la campaña de X9 y de Paco Xotet dió sus frutos, culminando con Paco Roig y Julio Insa.
Permíteme una rectificación. Fue en el 87.

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@Rana Baileys:
@Fonseca 5:
Doy fé de ello, estuve por esa época acudiendo al "Merdalla" de vez en cuando con un amigo xoto y en un partido Valencia-R.Madrid, mi sorpresa cuando marca el R.Madrid y un 40% aproximadamente saltaba de sus asientos celebrando el gol.
Yo en el año 88 estaba en mi último año de carrera de económicas.
En aquella época, la facultad estaba al lado de la xotera.
Ese año, cerraron el Bernabeu ante un interesantísimo R.Madrid -Oporto.
Por supuesto el Madrid eligió su segunda casa (tal y como lo había definido muchos años antes Miljianic ante una situación similar) para disputar aquel encuentro.
Al salir de la facultad pude ver el ambientazo y la ilusión con la que la afición xota había cambiado temporalmente sus banderas por las del Madrid.
Luego las cosas cambiaron, la campaña de X9 y de Paco Xotet dió sus frutos, culminando con Paco Roig y Julio Insa.
Permíteme una rectificación. Fue en el 87.

La memoria me falla más que una escopeta de feria.
¡ Y solo me he equivocado en un año !!

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Fue en noviembre de 1987, en efecto.
Pero eso ya lo sabíamos: el Valencia se crea imitando al Real Madrid. La burguesía valenciana descubre que en la capital se va con sombrero y se fuma habanos en la tribuna del Madrid, y por eso lo imita, como siempre ha hecho históricamente, creando un club incluso con sus mismos colores blancos.
El pantalón negro es un invento de Paco Roig para diferenciarse del Madrid, pero si Paco Xotet no censurara las imágenes de Penev y Mijatovic corriendo de blanco, se recordaría la simpatía del Valencia por el Madrid.
Más que simpatía era un hermanamiento. Recuerdo que hace treinta años el valencianista quería ganar al Madrid siempre, pero la Liga debía ser para el Madrid si no la podía ganar el Valencia.
Pero hay que ver con qué facilidad los periodistas borran la memoria.