QC. Distinguir entre gestión y legitimidad


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    Con los prolegómenos y la resaca de la JGA a la búlgara (entre las juntas a la búlgara y la oposición supuestamente bolivariana, vivimos en un club socialista, por lo visto), la aceptación o rechazo a la figura del presidente del consejo del Levante UD ha conocido una efervescencia en las redes, periódica, por demás.

    A propósito de una atinada reflexión sobre su figura de rana baileys (véase este hilo foro-levante-ud/aficion-granota-catalanismo_74250/), yo quisiera hacer una distinción de concepto que considero bastante importante, para no confundirnos.

    Cuando hablamos sobre la figura del presi, como buenos latinos, nos encendemos, bajamos la cabeza y embestimos. No obstante, hay que distinguir o deslindar dos aspectos diferentes (que no separados) de su figura, y del motivo de controversia, que tanto ha dado que hablar en la JGA y el nombramiento de patronos.

    1. LA GESTIÓN (perdón por las mayúsculas). Es decir, el juicio u opinión que podamos hacer de Quico catalán, y por extensión de su consejo (en la medida en que consideremos que toma decisiones reales) sobre la gestión del presidente de los aspectos económicos, deportivos y sociales del club. Como máximo responsable, será el último en llevarse elogios y reprimendas por aciertos y errores. Naturalmente, sin óbice de que cada subalterno asuma su responsabilidad en su parcela (que para eso cobran), a fin de cuentas el presidente, que es quien los escoge, es quien acierta o yerra al hacerlos. Por tanto, los méritos y deméritos de los subordinados afectan a Catalán.

    Así pues, los éxitos o fracasos deportivos, las UEFAS, descensos o ascensos, los fichajes que dejan un pastizal, que rinden muy bien en el campo o que suponen una ruina infructuosa en las arcas del club, los entrenadores maniáticos y amarrateguis, o buenos psicólogos y brillantes tácticos, la elección de un secretario técnico listo y válido o un gandul mira-vídeos, los balances de gestión positivos o negativos, los ingresos por publicidad, las iniciativas sociales, el cuidado de abonados, las actividades extradeportivas del club, las reformas en el estadio, la relación con las instituciones públicas… ché, lo que se os ocurra es responsabilidad del gestor del club, que es su presidente.

    En función de cómo crea uno que está gestionado el club, le parecerá mejor o peor su actuación. A mí me parece que, como todos, ha cometido errores y ha tenido aciertos, y creo que abundaron mucho más los segundos en la primera etapa, y los primeros en esta última. Pero cada uno tendrá su opinión, porque hay tantas opiniones como narices.
    Y si en vez de ser una SAD fuese un club tradicional el Levante, y se celebrasen elecciones, probablemente la mayoría votaría por Catalán. Yo mismo, pese a que soy bastante crítico con él, echaría un vistazo a las alternativas, y salvo que alguna de ellas me inspirara particular confianza, probablemente le votaría a él. La responsabilidad en la gestión del club y de la deuda hay que reconocérsela. Aunque en realidad en el mundo empresarial eso sea lo común, y lo raro sea el despiporre que hay en el espectáculo futbolístico, plagado de irresponsables y lladres. Pero, concedámoselo, porque es la verdad, y la losa de deuda que estaba a punto de aplastarnos se ha convertido en un pequeño crédito que salvo catástrofe vamos a poder devolver sin problemas.
    Y tanto las peñas como el FROG no habían puesto en cuestión la gestión del presidente (y bien que sus miembros podrían tener recelos por la misma).

    Pero, insisto, esto trata del trabajo de Catalán como gestor. Es decir, como presidente y empleado del club. Porque el presidente del consejo de una SA no es su dueño, sino un empleado de la misma. Y esto enlaza con el segundo punto de mi mensaje.

    1. LA LEGITIMIDAD. Si el consejo no es el dueño del club, ¿quién es? Como en toda empresa, los accionistas. Y el poder real lo tiene el accionista mayoritario, que en nuestro caso es la Fundación. Y todo accionista mayoritario pone y quita al presidente y al consejo, y fiscaliza su acción.

    Y aquí viene la madre del cordero. Porque el accionista mayoritario, la Fundación, no es una persona física (que siempre se preocuparía porque su patrimonio personal estuviese bien manejado), sino jurídica, algo siempre más difuso. Y resulta que los que la dominan son… los mismos que forman el consejo. Es decir, que aquellos que gestionan el club SAD son los mismos que deben controlar que se gestiona bien. Es un círculo vicioso que concluye en la autocracia del actual consejo. Y con la puesta en escena de la elección de patronos de la JGA se han asegurado que eso, no sólo siga siendo así, sino que incluso lo sea más.

    El problema y la crítica a Catalán ha venido por ahí, porque su legitimidad se cuestiona desde el momento que el elige a quienes tienen que elegirle, y control a los que tienen que controlarle. El resto de accionistas (los que no están en ese grupo dominador), o los abonados, o los meros aficionados, están excluidos de toda toma de decisiones o incluso fiscalización de lo que haga QC.

    Ese es el problema.

    Para terminar, pongo unos ejemplos deliberadamente exagerados, para que se entienda fácilmente, y no porque equipare a nuestro presidente con las personas que pongo de ejemplos de algún otro modo:
    Stalin convirtió un país feudal como Rusia en una potencia industrial. Hitler llevó a cabo una red de carreteras y autopistas pionera en el mundo, y que se mantuvo tal cual durante décadas, sin necesitar correcciones. Franco construyó un porrón de pantanos que seguimos usando porque son muy provechosos para nuestra gestión del agua.

    El problema en estos ejemplos no era de gestión, pues los susodichos gestionaron cosas muy mal y otras muy bien. El problema era de legitimidad: todos ellos se pasaron por el forro las leyes nacionales para autoerigirse en fuente propia de legitimidad. Y eso es lo que se le achaca a QC, su falta de legitimidad al nombrar a los patronos del máximo accionista del club que preside.



  • @gimnastico_1909:

    Con los prolegómenos y la resaca de la JGA a la búlgara (entre las juntas a la búlgara y la oposición supuestamente bolivariana, vivimos en un club socialista, por lo visto), la aceptación o rechazo a la figura del presidente del consejo del Levante UD ha conocido una efervescencia en las redes, periódica, por demás.

    A propósito de una atinada reflexión sobre su figura de rana baileys (véase este hilo foro-levante-ud/aficion-granota-catalanismo_74250/), yo quisiera hacer una distinción de concepto que considero bastante importante, para no confundirnos.

    Cuando hablamos sobre la figura del presi, como buenos latinos, nos encendemos, bajamos la cabeza y embestimos. No obstante, hay que distinguir o deslindar dos aspectos diferentes (que no separados) de su figura, y del motivo de controversia, que tanto ha dado que hablar en la JGA y el nombramiento de patronos.

    1. LA GESTIÓN (perdón por las mayúsculas). Es decir, el juicio u opinión que podamos hacer de Quico catalán, y por extensión de su consejo (en la medida en que consideremos que toma decisiones reales) sobre la gestión del presidente de los aspectos económicos, deportivos y sociales del club. Como máximo responsable, será el último en llevarse elogios y reprimendas por aciertos y errores. Naturalmente, sin óbice de que cada subalterno asuma su responsabilidad en su parcela (que para eso cobran), a fin de cuentas el presidente, que es quien los escoge, es quien acierta o yerra al hacerlos. Por tanto, los méritos y deméritos de los subordinados afectan a Catalán.

    Así pues, los éxitos o fracasos deportivos, las UEFAS, descensos o ascensos, los fichajes que dejan un pastizal, que rinden muy bien en el campo o que suponen una ruina infructuosa en las arcas del club, los entrenadores maniáticos y amarrateguis, o buenos psicólogos y brillantes tácticos, la elección de un secretario técnico listo y válido o un gandul mira-vídeos, los balances de gestión positivos o negativos, los ingresos por publicidad, las iniciativas sociales, el cuidado de abonados, las actividades extradeportivas del club, las reformas en el estadio, la relación con las instituciones públicas… ché, lo que se os ocurra es responsabilidad del gestor del club, que es su presidente.

    En función de cómo crea uno que está gestionado el club, le parecerá mejor o peor su actuación. A mí me parece que, como todos, ha cometido errores y ha tenido aciertos, y creo que abundaron mucho más los segundos en la primera etapa, y los primeros en esta última. Pero cada uno tendrá su opinión, porque hay tantas opiniones como narices.
    Y si en vez de ser una SAD fuese un club tradicional el Levante, y se celebrasen elecciones, probablemente la mayoría votaría por Catalán. Yo mismo, pese a que soy bastante crítico con él, echaría un vistazo a las alternativas, y salvo que alguna de ellas me inspirara particular confianza, probablemente le votaría a él. La responsabilidad en la gestión del club y de la deuda hay que reconocérsela. Aunque en realidad en el mundo empresarial eso sea lo común, y lo raro sea el despiporre que hay en el espectáculo futbolístico, plagado de irresponsables y lladres. Pero, concedámoselo, porque es la verdad, y la losa de deuda que estaba a punto de aplastarnos se ha convertido en un pequeño crédito que salvo catástrofe vamos a poder devolver sin problemas.
    Y tanto las peñas como el FROG no habían puesto en cuestión la gestión del presidente (y bien que sus miembros podrían tener recelos por la misma).

    Pero, insisto, esto trata del trabajo de Catalán como gestor. Es decir, como presidente y empleado del club. Porque el presidente del consejo de una SA no es su dueño, sino un empleado de la misma. Y esto enlaza con el segundo punto de mi mensaje.

    1. LA LEGITIMIDAD. Si el consejo no es el dueño del club, ¿quién es? Como en toda empresa, los accionistas. Y el poder real lo tiene el accionista mayoritario, que en nuestro caso es la Fundación. Y todo accionista mayoritario pone y quita al presidente y al consejo, y fiscaliza su acción.

    Y aquí viene la madre del cordero. Porque el accionista mayoritario, la Fundación, no es una persona física (que siempre se preocuparía porque su patrimonio personal estuviese bien manejado), sino jurídica, algo siempre más difuso. Y resulta que los que la dominan son… los mismos que forman el consejo. Es decir, que aquellos que gestionan el club SAD son los mismos que deben controlar que se gestiona bien. Es un círculo vicioso que concluye en la autocracia del actual consejo. Y con la puesta en escena de la elección de patronos de la JGA se han asegurado que eso, no sólo siga siendo así, sino que incluso lo sea más.

    El problema y la crítica a Catalán ha venido por ahí, porque su legitimidad se cuestiona desde el momento que el elige a quienes tienen que elegirle, y control a los que tienen que controlarle. El resto de accionistas (los que no están en ese grupo dominador), o los abonados, o los meros aficionados, están excluidos de toda toma de decisiones o incluso fiscalización de lo que haga QC.

    Ese es el problema.

    Para terminar, pongo unos ejemplos deliberadamente exagerados, para que se entienda fácilmente, y no porque equipare a nuestro presidente con las personas que pongo de ejemplos de algún otro modo:
    Stalin convirtió un país feudal como Rusia en una potencia industrial. Hitler llevó a cabo una red de carreteras y autopistas pionera en el mundo, y que se mantuvo tal cual durante décadas, sin necesitar correcciones. Franco construyó un porrón de pantanos que seguimos usando porque son muy provechosos para nuestra gestión del agua.

    El problema en estos ejemplos no era de gestión, pues los susodichos gestionaron cosas muy mal y otras muy bien. El problema era de legitimidad: todos ellos se pasaron por el forro las leyes nacionales para autoerigirse en fuente propia de legitimidad. Y eso es lo que se le achaca a QC, su falta de legitimidad al nombrar a los patronos del máximo accionista del club que preside.

    Y hay un tema que no debemos olvidar, que la Fundación que le nombró también fue diseñada por él.
    Es un insulto a la inteligencia del resto cuando asegura que no influye en las decisiones de la misma. Ya influyó en su día cuando la montó como quiso.

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  • Cuando estábamos en Oliva 2008, solo importaba salvar el club y por tanto no se perdía el tiempo para ver si la forma era legitima o ética.

    Si no hubo remedio, le tenemos que darle las gracias al "tito" (lo pongo en minúsculas para distinguirlo de Tito, el secretario técnico). Sin duda podemos pensar que "se aprovecharon" de la coyuntura para crear este sistema fundación-club.

    Hay quien critica el sistema de SAD pero ¿es que cuando éramos asociación deportiva (forma jurídica) había mas controles o el pequeño abonado tenía voto?.

    No le discuto a Quico que haya tomado decisiones difíciles y es fácil juzgar desde la barrera pero creo que no se le criticaría tanto el tema del salario si no fuera por la falta de transparencia o esa simbiosis fundación-consejo.



  • @gimnastico_1909:

    Con los prolegómenos y la resaca de la JGA a la búlgara (entre las juntas a la búlgara y la oposición supuestamente bolivariana, vivimos en un club socialista, por lo visto), la aceptación o rechazo a la figura del presidente del consejo del Levante UD ha conocido una efervescencia en las redes, periódica, por demás.

    A propósito de una atinada reflexión sobre su figura de rana baileys (véase este hilo foro-levante-ud/aficion-granota-catalanismo_74250/), yo quisiera hacer una distinción de concepto que considero bastante importante, para no confundirnos.

    Cuando hablamos sobre la figura del presi, como buenos latinos, nos encendemos, bajamos la cabeza y embestimos. No obstante, hay que distinguir o deslindar dos aspectos diferentes (que no separados) de su figura, y del motivo de controversia, que tanto ha dado que hablar en la JGA y el nombramiento de patronos.

    1. LA GESTIÓN (perdón por las mayúsculas). Es decir, el juicio u opinión que podamos hacer de Quico catalán, y por extensión de su consejo (en la medida en que consideremos que toma decisiones reales) sobre la gestión del presidente de los aspectos económicos, deportivos y sociales del club. Como máximo responsable, será el último en llevarse elogios y reprimendas por aciertos y errores. Naturalmente, sin óbice de que cada subalterno asuma su responsabilidad en su parcela (que para eso cobran), a fin de cuentas el presidente, que es quien los escoge, es quien acierta o yerra al hacerlos. Por tanto, los méritos y deméritos de los subordinados afectan a Catalán.

    Así pues, los éxitos o fracasos deportivos, las UEFAS, descensos o ascensos, los fichajes que dejan un pastizal, que rinden muy bien en el campo o que suponen una ruina infructuosa en las arcas del club, los entrenadores maniáticos y amarrateguis, o buenos psicólogos y brillantes tácticos, la elección de un secretario técnico listo y válido o un gandul mira-vídeos, los balances de gestión positivos o negativos, los ingresos por publicidad, las iniciativas sociales, el cuidado de abonados, las actividades extradeportivas del club, las reformas en el estadio, la relación con las instituciones públicas… ché, lo que se os ocurra es responsabilidad del gestor del club, que es su presidente.

    En función de cómo crea uno que está gestionado el club, le parecerá mejor o peor su actuación. A mí me parece que, como todos, ha cometido errores y ha tenido aciertos, y creo que abundaron mucho más los segundos en la primera etapa, y los primeros en esta última. Pero cada uno tendrá su opinión, porque hay tantas opiniones como narices.
    Y si en vez de ser una SAD fuese un club tradicional el Levante, y se celebrasen elecciones, probablemente la mayoría votaría por Catalán. Yo mismo, pese a que soy bastante crítico con él, echaría un vistazo a las alternativas, y salvo que alguna de ellas me inspirara particular confianza, probablemente le votaría a él. La responsabilidad en la gestión del club y de la deuda hay que reconocérsela. Aunque en realidad en el mundo empresarial eso sea lo común, y lo raro sea el despiporre que hay en el espectáculo futbolístico, plagado de irresponsables y lladres. Pero, concedámoselo, porque es la verdad, y la losa de deuda que estaba a punto de aplastarnos se ha convertido en un pequeño crédito que salvo catástrofe vamos a poder devolver sin problemas.
    Y tanto las peñas como el FROG no habían puesto en cuestión la gestión del presidente (y bien que sus miembros podrían tener recelos por la misma).

    Pero, insisto, esto trata del trabajo de Catalán como gestor. Es decir, como presidente y empleado del club. Porque el presidente del consejo de una SA no es su dueño, sino un empleado de la misma. Y esto enlaza con el segundo punto de mi mensaje.

    1. LA LEGITIMIDAD. Si el consejo no es el dueño del club, ¿quién es? Como en toda empresa, los accionistas. Y el poder real lo tiene el accionista mayoritario, que en nuestro caso es la Fundación. Y todo accionista mayoritario pone y quita al presidente y al consejo, y fiscaliza su acción.

    Y aquí viene la madre del cordero. Porque el accionista mayoritario, la Fundación, no es una persona física (que siempre se preocuparía porque su patrimonio personal estuviese bien manejado), sino jurídica, algo siempre más difuso. Y resulta que los que la dominan son… los mismos que forman el consejo. Es decir, que aquellos que gestionan el club SAD son los mismos que deben controlar que se gestiona bien. Es un círculo vicioso que concluye en la autocracia del actual consejo. Y con la puesta en escena de la elección de patronos de la JGA se han asegurado que eso, no sólo siga siendo así, sino que incluso lo sea más.

    El problema y la crítica a Catalán ha venido por ahí, porque su legitimidad se cuestiona desde el momento que el elige a quienes tienen que elegirle, y control a los que tienen que controlarle. El resto de accionistas (los que no están en ese grupo dominador), o los abonados, o los meros aficionados, están excluidos de toda toma de decisiones o incluso fiscalización de lo que haga QC.

    Ese es el problema.

    Para terminar, pongo unos ejemplos deliberadamente exagerados, para que se entienda fácilmente, y no porque equipare a nuestro presidente con las personas que pongo de ejemplos de algún otro modo:
    Stalin convirtió un país feudal como Rusia en una potencia industrial. Hitler llevó a cabo una red de carreteras y autopistas pionera en el mundo, y que se mantuvo tal cual durante décadas, sin necesitar correcciones. Franco construyó un porrón de pantanos que seguimos usando porque son muy provechosos para nuestra gestión del agua.

    El problema en estos ejemplos no era de gestión, pues los susodichos gestionaron cosas muy mal y otras muy bien. El problema era de legitimidad: todos ellos se pasaron por el forro las leyes nacionales para autoerigirse en fuente propia de legitimidad. Y eso es lo que se le achaca a QC, su falta de legitimidad al nombrar a los patronos del máximo accionista del club que preside.

    Una leve corrección, gim:

    " él elige a los que le tienen que elegir"

    Yo lo dejaría en (supuestamente) :" Unos patronos ,que se supone son, la mayoría, cuando no casi todos, incondicionales suyos, que serían determinantes para decidir sobre su gestión : mantenerlo,o cesarlo en su cargo, de acuerdo con la valoración de la eficacia anual de su gestión" Amén de otras cosillas supongo, como la de sugerir, recomendar, o imponer su criterio en algunos temas, como el que sugiero yo ahora, por ejemplo, un mejor trato a una de las lenguas de los granotas y de todos los valencianos. No me acuerdo ahora a cual de las dos me quería referir….

    Elegido, ya lo estaba, por los poderes "fácticos", en su momento. Así que no podrían jamás elegir al ya había sido elegido. Como mucho, podrían cesarlo. O prolongarle su contrato.

    A todo esto, cabe recordar que el pone la fecha 2019 para la extinción de su contrato con el Levante UD.



  • Como cristiano protestante que soy creo en un sistema de gobierno con pesos y contrapesos,poderes separados y divididos.Como ha explicado antes levante21 la forma de elegir los patronos en la Junta de Accionistas del Lunes ha roto con estos mecanismos.Como dijo
    en el siglo 19 Lord Acton "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente".Por esto como el Patronato no es independiente del Consejo este ultimo se podra corromper sin que el patronato le controle y lo impida.Esta es la critica fundamental a
    lo que hizo el Consejo presidido por QC el pasado lunes.


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