Cojón de mico.


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    Con permiso, y a semejanza del " cajón desastre de nuestro prior; es decir, lo que no se sabe dónde poner, en un momento dado. sin prejuicio/perjuicio de que algún, o algunos de los temas inciten a abrir un hilo específico..

    Lo abrí para poner este artículo de Quim Monzó....

    Dejad, dejad que se acerquen a mí

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190301/46760415994/dejad-dejad-que-se-acerquen-a-mi.html




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    Movimiento para la Extinción Voluntaria de la Humanidad

    La secta essa de los cocohones , ran, no es de la más ranas. Recién ahorita me acordé de otra que me lo parece aún más, si cabe.... Que caber, cabe, cabe... Y seguro que todavía sobrará sitio.

    (Repetimos; el artículo es también de Quim Monzó. Ya van 2...)

    El mundo es un valle de lágrimas (1)

    (1) La mare que....:granotas_19:

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190208/46288563920/el-mundo-es-un-valle-de-lagrimas.html



  • @Robinson-Crusoe dijo en Cojón de mico.:

    Movimiento para la Extinción Voluntaria de la Humanidad

    La secta essa de los cocohones , ran, no es de la más ranas. Recién ahorita me acordé de otra que me lo parece aún más, si cabe.... Que caber, cabe, cabe... Y seguro que todavía sobrará sitio.

    (Repetimos; el artículo es también de Quim Monzó. Ya van 2...)

    El mundo es un valle de lágrimas (1)

    (1) La mare que....:granotas_19:

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190208/46288563920/el-mundo-es-un-valle-de-lagrimas.html

    "Movimiento para la Extinción Voluntaria de la Humanidad."
    Cualquier día saco yo otro movimiento pero aún no tengo claro el objetivo.
    Extinción programada y sistemática de idiotas?
    Podría ser


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    Fale, Fale...

    Los madridistas deberían preguntarse por qué tanta gente, millones de personas en España y el mundo, les odian, les caen mal y se alegran de sus fracasos.

    Por qué será?

    ¿Por qué será, seraa, sirá..serrat, que serrat, seraaa...(#fas, menores, y majors, ya, che majoretes...)
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    -Fale, fale...arrieros somo...

    • Dirá ud vale, vale,,,

    • No. collons, digo: Bale, Bale

    • Ah.. ya va, ya va.. beeeeeeeeeeeee:granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25: :granotas_25:Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.......Y bec.

    Bona sera, ramat.

    Au, a ...(.Aquí prosigue, Zap.)

    Tiburón, te toca....


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    Juicio de hadas
    (John Carlin)
    (Hispano-Pérfido Albionense)

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190310/46943436312/juicio-de-hadas.html

    Debe de ser una condición del mestizaje que uno dedique más tiempo de lo estrictamente necesario a comparar las virtudes y los vicios de las razas o lugares o culturas de donde procede. No es en mi caso una cuestión meramente biológica, ni geográfica, ni cultural, ya que mi madre es española, mi padre era británico, he vivido media vida en cinco países donde se habla español y media en tres donde se habla inglés. Con lo cual las preguntas que uno se hace y las conclusiones que uno saca tienen que contener, si uno es honesto, muchos matices.

    Hoy voy a intentar ponérmelo más fácil. Me voy a limitar a una pregunta. ¿Qué país está haciendo más el ridículo, España o Inglaterra?

    No. No me voy a centrar en el fútbol. Ahí, gracias al Real Madrid y al Manchester United, la respuesta esta semana es demasiado fácil. Pondré el foco más en la política, la sociedad y, en el caso español, la ley.

    Lo que define hoy a Inglaterra es el impulso suicida detrás del Brexit, prueba de que el síndrome expresado en la frase “¡viva la muerte!” no se limita al mundo hispano. Lo que pone a España en tela de juicio es el juicio a los presos políticos catalanes, síntoma de la resurrección de una derecha similar a la que Mario Vargas Llosa retrata en sus libros, que se suponía enterrada en el Valle de los Caídos.

    Ambos países tienen buenos argumentos. Ambos están haciendo el ridículo de lo lindo. Ahora, no voy a mentir. A mí me gusta más España que Inglaterra, lo latino más que lo anglosajón. Si me dicen que me quedan dos años para vivir me voy a España en el siguiente vuelo y no me muevo más. Prefiero a la gente. Hay más simpatía, más conexión y más disfrute y por eso, en el fondo, más filosofía: se vive más acorde con la verdad de que la vida es breve.

    Pero en cuanto a hacer el ridículo, si a fin de mes el Reino Unido sale de la Unión Europea sin un acuerdo, o sea, si se lanza de un avión sin paracaídas, hay buenas posibilidades de que deje de existir diferencia alguna entre los miembros del Parlamento británico y el elenco de Monty Python. Puede que el bufón en jefe Boris Johnson llegue a ser primer ministro de la antigua democracia.

    Pero mientras tanto, hoy, esta semana, España es campeona del mundo. El ridículo se vuelve más ridículo, más risa provoca cuanto mayor sea la distancia entre la seriedad en la superficie y la estupidez de fondo. Como con el personaje del Inspector Clouseau, tan pomposo él y a la vez tan tonto, en las películas de La Pantera Rosa.

    Viendo a uno de los testigos esta semana en el juicio que se lleva a cabo en Madrid contra una docena de personajes políticos catalanes me fue imposible no pensar en el Inspector Clouseau. El testigo, ahí para apoyar la imaginativa tesis de que los doce fomentaron una rebelión violenta, se trataba de un señor llamado Enric Millo.

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    Sin la inestimable aportación del señor Millo el juicio ya era una épica payasada. Los fiscales del Estado español argumentan que hubo violencia cuando no hubo violencia durante un referéndum que no fue referéndum el 1 de octubre del 2017 en Catalunya.

    Pero ahí siguen, un mes después, y con cada día que pasa más grande el ­ridículo. Tocaron fondo, o eso quiero pensar, con el señor Millo. Busquen su intervención en YouTube. El señor ­Millo es el exdelegado del Gobierno español en Catalunya. En la parte más dramática de su testimonio cuenta que habló con algunos policías que habían sufrido las temibles consecuencias de haberse enfrentado a los padres de ­familia, abuelos, abuelas y jóvenes que salieron de sus casas el 1 de octubre y se ­dirigieron a unas urnas colocadas en ciertos colegios imaginándose que iban a votar por la independencia de Cata­lunya.

    “Los testimonios –declaró Millo– eran estremecedores”. Estremecer, según la Real Academia Española, signi­fica “hacer temblar algo”. Cuando yo pienso en la palabra estremecedor me vienen a la mente imágenes de la época nazi o de una chica de 17 años que murió apuñalada por un desconocido en un parque aquí en Londres la semana pasada. Para el señor Millo, estremecedor significa otra cosa.

    “Un agente me explicó –declaró temblando– que había caído en la trampa del Fairy”. ¿La trampa del Fairy? ¿A qué se podría referir?, me pregunté. ¿A algún método de tortura patentado por los soldados americanos contra los yihadistas presos en Guatánamo? ( Fairy, en su uso más vulgar, sería traducido del inglés como marica). ¿O al mundialmente famoso detergente verde para lavar platos patentado en la pérfida Albión en 1950?

    El señor Millo se refería al detergente.

    Ahora, por favor, a los lectores y lectoras más sensibles les ruego: dejen de leer las palabras que a continuación cito.

    “La trampa del Fairy”, explicó el señor Millo, consistió en “verter detergente en la entrada de ciertos colegios para que cuando los policías entraran patinaran y cayeran al suelo”.

    Aquí tienen, señoras y ­señores, la prueba contundente –basado en el tes­timonio de un policía anónimo– de que hubo violencia de parte de los doce procesados catalanes, de que hubo rebelión, de que deberán cumplir hasta 20 años de cárcel por sus ­crímenes… ¡Qué papelón! He cubierto muchos juicios como periodista en muchos países, pero nunca he visto cosa más absurda. Pero lo mejor, o más bien lo peor, lo que se lleva la medalla de oro a la ridiculez, es que aparentemente en España mucha gente se toma el ­fairy tale (cuento de hadas) del señor Millo en serio. ­Como ver una película del Inspector Clouseau creyendo que es un thriller poli­ciaco (y estremecedor) de verdad. Los jueces no se partieron de la risa. La prensa madrileña lo contó no sólo con toda solemnidad sino que interpretó el testimonio del señor Millo como un golpe serio a los acusados. “Las defensas empiezan a ponerse nerviosas”, rezó un titular.

    Falta mucho tiempo más, según leo, para que se concluya esta farsa de juicio. Por favor: basta ya. Dejen de tirar ­fondos públicos a la basura. Tengan el orgullo patrio de dejar de hacer el ri­dículo frente al mundo. No confirmen los prejuicios ancestrales que muchos tienen acerca de los españoles. Para resolver el caso busquen un niño de diez años de esos que saben cuándo los emperadores andan desnudos. Dará su ­veredicto en cinco minutos. ¿Rebelión violenta? ¿De qué mierda me están hablando? Y de paso, si es buen chico y no posee la maldad que la simpatía de ­demasiados españoles esconde, dejará libres a los presos.


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    Camus-Char, biografía de una amistad
    La correspondencia entre dos grandes de la literatura francesa revela la relación fraternal que mantuvieron durante 15 años intensos entre el final de la II Guerra Mundial y la muerte del Nobel

    https://elpais.com/cultura/2019/03/15/babelia/1552661284_728164.html

    (Marc Bassets)


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    Las proezas sexuales

    Quim Lluna.

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190317/461066550906/las-proezas-sexuales.html

    Al reconocido cirujano maxilofacial valenciano Luis Senís le han dado las Fallas, fiesta inclasificable a la que uno le ha cogido el gusto (ahora resulta que el olor a pólvora me pone). Y todo por cuatro vídeos cuatro de “contenido sexual” con una compañera de trabajo en dependencias hospitalarias, donde lo propio es pedir muchas pruebas y no mostrarlas.

    A la espera de la investigación judicial, el doctor Senís se dice víctima de un complot: alguien le robó el móvil y envió los cuatro vídeos a todos los contactos de WhatsApp, que como todo el mundo sabe incluyen colectivos variopintos: familia política, excompañeros, tunos, amiguitos del cole y antiguos rollos que nadie borra porque nunca se sabe.

    Los vídeos adquirieron vida propia, y hoy media València ya ha visto, al menos, dos mascletàs, tres tracas y los cuatro episodios y no de Pérez Galdos sino de las proezas sexuales del conocido doctor, que echa humo y con razón. De sus declaraciones se desprende que sospecha de algún, colega aunque uno –de llevar la investigación– tampoco descartaría la hipótesis de alguna amiga despechada.

    Grabarse las proezas sexuales es una costumbre del siglo XXI, y no quiero ni imaginar el riesgo que correría de almacenar un archivo de proezas sexuales autobiográficas en lugar de cuatro fotos eróticas, algunos memes de Sergio Ramos y una foto con el número del pasaporte.

    ¿Qué gracia tiene grabarse las proezas sexuales? Pues mucha. Si la gente se fotografía el día de la boda, en las cenas de empresa o aguantando la torre de Pisa –que nunca se cae–, ¿acaso no es lógico inmortalizarse en plena proeza sexual? De esta forma, el interfecto puede ahorrarse explicaciones ante los amigos o avalar, en caso de dudas y a modo de VAR, el relato.

    Yo ya sé que los hospitales no están hechos para que el personal sanitario se dé alegrías, pero siendo tantas las extirpaciones de bazo, las extracciones dentales y las peritonitis, tampoco se hunde el sistema sanitario porque un par de doctores se rindan cuatro homenajes furtivos.

    La ocasión hace al ladrón, y nadie negará que un centro hospitalario se las trae por su infinita capacidad de propiciar tentaciones, que con tanta dignidad rechaza el 99,9% del personal sanitario (bueno, el 97,8%). No ha sido el caso del doctor en cuestión, pero tampoco es cuestión de quemarlo como si fuese la falla del año.

    Además, no todo el mundo es de borrar los recuerdos bonitos, y hay quienes los almacenan, a saber si para legarlos a los nietos, al museo etnográfico o a la nube. A veces, la gente se encariña de sus proezas o va mal de tiempo, procrastina y no encuentra el momento de eliminar los archivos.

    El día que me case, debuto y adquiero soltura porque ya no necesitaré, como hasta la fecha, las dos manos libres, que esa es otra.


  • Cafeteros

    “Noch ein Bier bitte!”

    ¡¡Más madera!!
    Joaquin Monzón

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190316/461042889708/noch-ein-bier-bitte.html

    Esto no me gusta 🎶 – 00:21
    — Yovaninho

    El Vichy Catalán está bien para darle un sorbo después del peus de porc, o algo de eso...Nunca con patatas, che...Y molt menys en all i oli..La mare que va..bravas i vichy- aon anirem a parar..

    ¡Alexaaaa, tráeme una birrraaaa!!


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    Feliz día del Padre.
    Quim Monzó.

    Algunas mañanas, poco antes de las ocho, el hombre entra en el bar con su hijo. Es joven y no muy alto, y siempre sonríe y saluda, como los asesinos en serie. El niño –¿seis, siete años?– carga una mochila en la espalda. El hombre observa la exhibición de pequeños bocadillos que hay en el mostrador, detrás de un cristal protector, y escoge uno. El dueño del bar lo envuelve en papel de aluminio, él lo coge, abre la cremallera de la mochila del pequeño, lo mete dentro y cierra la cremallera.

    Me sorprende que no se lo prepare él mismo, en casa. Igual me equivoco –no hay bastante confianza para preguntárselo–, pero imagino que es un padre separado, quizá porque eso de que no lleve al niño a la escuela cada día me hace sospechar. Lo veo como un separado reciente, que todavía no ha sido capaz de montar una infraestructura mínima para prepararle un bocadillo escogiendo él qué le pone –jamón, tortilla a la francesa, sobrasada... –, y si el pan lo unta con tomate, simplemente le pone un chorrito de aceite o si opta por la mantequilla. (Cómo me gustaba el bocadillo de jamón con mantequilla, cuando en casa me metían uno en la cartera para desayunar a media mañana...). Pero hace tiempo que hay personas que lo que priorizan es la rapidez. Si compran lechuga, nada de buscar la mejor: compran de esas de bolsa, en el súper más cercano a casa, aunque no quede claro si la han lavado lo suficiente; quizá por eso en las bolsas añaden algún detalle tipo rúcula o canónigos, para que parezca más sofisticada, aunque la rúcula y los canónigos sean tan poco sabrosos como la lechuga.

    Pero al menos le compra un bocadillo recién hecho, a diferencia de algunos padres de hace veinte y treinta años, que ponían en la mochila del niño un Bollycao, un Tigretón o una Pantera Rosa y santas pascuas. Le compra el bocadillo, lo mete en la mochila y entonces llega el momento de pagar. Nunca me lo pierdo. El bocadillo cuesta dos euros. Pues bien, lo paga con el reloj, uno de esos Apple Watch que aparecieron hace unos años y que de entrada despertaron las reticencias de algunos comerciantes, que no veían claro eso de que los clientes pagaran simplemente acercando el Apple Watch al aparato (la terminal de punto de venta, lo llaman). En el momento de pagar, el hombre joven y simpático que siempre saluda levanta la muñeca que luce su reloj blanco. No tiene que decir nada. Una vez el dueño del bar ha marcado en la terminal la cantidad –dos putos euros, repito– el hombre gira la muñeca y acerca el reloj. Ya ha pagado. ¡Está tan orgulloso de ese gesto! Pero en parte me desconcierta, porque es de una generación que se ha negado siempre a llevar reloj de pulsera porque queda viejuno, igual que el pañuelo de tela: “¿Por qué quiero uno si siempre llevo en el bolsillo el móvil, que me dice la hora?”. A ver si ahora empezarán a renunciar a sus principios y volverán todos al reloj de pulsera, no tanto para saber la hora sino para pagar el bocadillo de dos euros del niño.

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190319/461116474154/feliz-dia-del-padre.html



  • @Robinson-Crusoe feliz día también. Nuestros hermanos granotas que están al Cap i Casal andan hoy demasiado ocupados...


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    @rana-baileys dijo en Cojón de mico.:

    @Robinson-Crusoe feliz día también. Nuestros hermanos granotas que están al Cap i Casal andan hoy demasiado ocupados...

    0_1553003375762_8e44048e-59a1-4e01-b93d-987b3f977ee1-image.png s


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    Fliz dia....
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    con Vichy y sin Vichy..(fas.)


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    El "putanero" (1)

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    (1) butanero sería también correcto, pero cada vez quedan menos.
    Una especie en peligro de extinción y la UE cruzada de manos y piernas.
    bastante tienen ya con el Breixit ixe, pobrets...

    PDF (pos data falles)

    ¡¡ Vixca Sant Chosep Fuster, pare per antonomàsiaaa!!

    PDbis. Xèeeee... Són Falles!!


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    Cuando el fútbol era opio
    Joaquín Luna,
    0_1553130919976_a5b2bf73-4c8a-4387-bb50-d827e45e6365-image.png
    Sólo recibí un sopapo en la escuela –la Escola Laietania, progre y catalanista, modélica– y fue merecido. En cambio, una frase en la reconvención postsopapo me resultó injusta:

    –Somos un país de toreros y futbolistas, un país atrasado.

    Hubo un tiempo en Catalunya –y no tan lejano– en el que el fútbol era una afición despreciada que sólo podía apasionar a personas reaccionarias. El desprecio era olímpico y al fútbol se le imputaban todos los males de la sociedad.

    –¡Ganan más dinero los futbolistas que los profesores!

    Leer la prensa deportiva –y hablo por experiencia– te situaba en el lumpen (algo queda, cuando alguien quiere despreciar a Mariano Rajoy suelta que lee el Marca, un buen diario deportivo). Eras poco menos que un tipo sin inquietudes ni cultura.

    Como la religión, el fútbol era “el opio del pueblo” y si uno quería quedar bien con las chicas en fiestas lo mejor era ocultar la pasión y hacer ver que no conocías de nada a Carlos Tartiere. ¿El Plantío? Connais pas...

    Por suerte y coherencia, uno nunca renegó del fútbol ni atribuyó el franquismo, los quinquis o la balanza de pagos a este deporte en cuyas gradas percibía lo que de verdad mueve a las personas: la pasión.

    Mientras los intelectuales –con contadas excepciones– hablaban del “pueblo” en abstracto y le recetaban lecturas, películas y espectáculos infumables, un chaval como yo sentía lo que era el pueblo sin cartón piedra en las gradas de gol –asiento y general– del campo del Europa. Allí estaba el socio que había reservado el único puro de la semana al alcance de su bolsillo, el espectador que entraba de gorra porque su primo era taquillero, el que esperaba en la calle que cayese un balón y al recogerlo se ganaba la entrada. O el que pedía la hora al árbitro porque en casa había paella, la deseada paella dominical, y el arroz se pasa...

    Además de reaccionario, el fútbol pasaba por machista. Quizás lo fuera porque en las crónicas raro era el día que no aparecía escrita la palabra “viril”. Las mujeres cultas veían en el fútbol una mezcla de infantilismo y fanatismo que, en aras del progreso de la humanidad, convendría situar en el siglo XXI en un plano anecdótico. Una afición que desterrar.

    Hoy, el fútbol es otro terreno de juego en la lucha por la igualdad. En lugar de despreciarlo como entonces, el movimiento feminista celebra que 60.000 personas llenen el Wanda Metropolitano y ya no habla de un juego ridículo de once hombres contra once corriendo detrás de un balón en calzoncillos. Es una paradoja muy bienvenida.

    Al final, el fútbol no era tan malo...

    https://www.lavanguardia.com/deportes/20190321/461151284919/cuando-el-futbol-era-opio.html



  • @Robinson-Crusoe dijo en Cojón de mico.:

    Cuando el fútbol era opio
    Joaquín Luna,
    0_1553130919976_a5b2bf73-4c8a-4387-bb50-d827e45e6365-image.png
    Sólo recibí un sopapo en la escuela –la Escola Laietania, progre y catalanista, modélica– y fue merecido. En cambio, una frase en la reconvención postsopapo me resultó injusta:

    –Somos un país de toreros y futbolistas, un país atrasado.

    Hubo un tiempo en Catalunya –y no tan lejano– en el que el fútbol era una afición despreciada que sólo podía apasionar a personas reaccionarias. El desprecio era olímpico y al fútbol se le imputaban todos los males de la sociedad.

    –¡Ganan más dinero los futbolistas que los profesores!

    Leer la prensa deportiva –y hablo por experiencia– te situaba en el lumpen (algo queda, cuando alguien quiere despreciar a Mariano Rajoy suelta que lee el Marca, un buen diario deportivo). Eras poco menos que un tipo sin inquietudes ni cultura.

    Como la religión, el fútbol era “el opio del pueblo” y si uno quería quedar bien con las chicas en fiestas lo mejor era ocultar la pasión y hacer ver que no conocías de nada a Carlos Tartiere. ¿El Plantío? Connais pas...

    Por suerte y coherencia, uno nunca renegó del fútbol ni atribuyó el franquismo, los quinquis o la balanza de pagos a este deporte en cuyas gradas percibía lo que de verdad mueve a las personas: la pasión.

    Mientras los intelectuales –con contadas excepciones– hablaban del “pueblo” en abstracto y le recetaban lecturas, películas y espectáculos infumables, un chaval como yo sentía lo que era el pueblo sin cartón piedra en las gradas de gol –asiento y general– del campo del Europa. Allí estaba el socio que había reservado el único puro de la semana al alcance de su bolsillo, el espectador que entraba de gorra porque su primo era taquillero, el que esperaba en la calle que cayese un balón y al recogerlo se ganaba la entrada. O el que pedía la hora al árbitro porque en casa había paella, la deseada paella dominical, y el arroz se pasa...

    Además de reaccionario, el fútbol pasaba por machista. Quizás lo fuera porque en las crónicas raro era el día que no aparecía escrita la palabra “viril”. Las mujeres cultas veían en el fútbol una mezcla de infantilismo y fanatismo que, en aras del progreso de la humanidad, convendría situar en el siglo XXI en un plano anecdótico. Una afición que desterrar.

    Hoy, el fútbol es otro terreno de juego en la lucha por la igualdad. En lugar de despreciarlo como entonces, el movimiento feminista celebra que 60.000 personas llenen el Wanda Metropolitano y ya no habla de un juego ridículo de once hombres contra once corriendo detrás de un balón en calzoncillos. Es una paradoja muy bienvenida.

    Al final, el fútbol no era tan malo...

    https://www.lavanguardia.com/deportes/20190321/461151284919/cuando-el-futbol-era-opio.html

    Pues si este señor lo dice...en fin..


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    "No mos furtareu el ratpenat’

    El lunes pasado el Valencia CF cumplió cien años y, para celebrarlo, hubo un desfile por las calles del cap i casal. Participaron miles de aficionados, hicieron una ofrenda floral a la Virgen de los Desamparados y montaron una mascletà en la plaza del Ayuntamiento. La estrella invitada fue Mario Kempes, que había jugado en las filas valencianistas desde 1976 hasta 1984 y que, el lunes, tras la recepción en el Ayuntamiento, dijo la gran frase del día:

    –Esto es muy lindo...

    Como no todo el monte es orégano, se ha sabido que DC Comics –la empresa propietaria de la licencia de Batman– ha presentado en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea una demanda contra el logo que el ­Valencia utiliza para conmemorar su centenario. Se trata de un murciélago de color anaranjado, con sombras para remarcar los dedos de las alas. Los de DC Comics dicen que se parece mucho a la marca de Batman: un óvalo amarillo con la silueta del murciélago en medio, negra y plana. Es evidente que se parecen como un huevo a una castaña, pero eso no los priva de insistir, una vez más, en que este quiróptero es suyo y sólo ­suyo. No es la primera vez que inician esa batalla legal. En el 2014 también ­demandaron al club por un rediseño que, según ellos, se parecía demasiado a la marca que el superhéroe lleva en el pecho.

    El club xoto dice que no hay que preocuparse, que ellos utilizan el murciélago desde 1921 y que el Caballero de la Noche no nació hasta 1939. Dieciocho años de diferencia los separan. Dicen también otra cosa que yo me habría ahorrado, por sus connotaciones bo­rrellistas: “Cuando este club ya jugaba con un murciélago en el pecho, en ­­Es­tados Unidos estaban persiguiendo ­bisontes”.

    Lo que es evidente es que en aquel lado del Atlántico (y en este, si hilamos delgado) mucha gente ignora que el murciélago es un símbolo cultural arraigadísimo en los territorios de la antigua Corona de Aragón. Hay murciélagos en los escudos de las ciudades de València y de Palma, y en el de Catarroja, y el de Fraga, y el de Teruel, e incluso en el de Albacete. El mamífero volador aparece en el escudo del Valencia pero también en los del Levante y el Alcoyano. El de la ciudad de Barcelona llevaba uno hasta que a partir de 1931 se empezó a dejar de utilizar, y es por este motivo que el primer escudo del FC Barcelona –de 1899– también lo llevaba. Hoy, en Can Fanga, el quiróptero todavía se puede ver en los escudos de la ciudad que hay en las entradas de los mercados de Sant Antoni y de la Boqueria pero, a excepción de estos casos, prácticamente ha desaparecido del mapa barcelonés. Eso hace que los seguidores xotos se vean ahora casi solos a la hora de defenderlo frente a la obsesión de los propietarios de la licencia de Batman, que no deben de tener ni puñetera idea de quién fue Jaime I y mucho menos de los motivos por los que lo elevó a la gloria heráldica. Que les den morcilla.

    Quim Monzón (eros)

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190323/461173131299/no-mos-furtareu-el-ratpenat.html


  • Cafeteros

    VIII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA
    ¿De qué se ríen los hispanohablantes?

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    Entre los platos fuertes del VIII Congreso de la Lengua Española, que se inicia el miércoles en Córdoba (Argentina) con el lema América y el futuro del español. Cultura y educación, tecnología y emprendimiento, estará un análisis sobre el humor, que sirve para retratar y defenderse en la sociedad actual; de ahí este repaso al estado de la risa en el idioma que hablan 570 millones de personas.

    https://elpais.com/cultura/2019/03/23/actualidad/1553372601_038506.html


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    Querido señor Síndic...

    (Chimo Luna)

    Querido señor Síndic de Greuges. Aprovecho su disponibilidad y amplitud de competencias para plan­tearle la siguiente disputa que mantengo con una amiga de buen ver: ¿es constitucional la moda barcelonesa de comer en barras estrechas y apiñados frente a los fogones para contemplar, sí o sí, el lucimiento del cocinero al que llamaremos el hombre orquesta, sin ánimo de ofender?

    Usted pensará:

    –¿Me toma por la señora Francis?

    Yo no le tomo por la señora Francis, a diferencia de otros, sino por una voz con criterio y autoridad moral que sabrá entender la trascendencia de mi demanda.

    Tengo una edad, a diferencia de esta amiga, y estoy acostumbrado a invitar a restaurantes donde te sientan en una mesa con mantel y cubiertos, a la que llega un señor muy atento –conocido antiguamente como el maître– que toma nota de lo que nos apetece comer. Después aparece el camarero. El muy profesional no interfiere en la conversación, encaminada, por mi parte, a crear una atmósfera con fines ulteriores. Al terminar, presentan la cuenta y todos tan amigos.

    Mi amiga sostiene que se trata de una elección trasnochada –observación que en términos taurinos equivale al primer aviso– y que lo contemporáneo y propio de un hombre de hoy cuando pretende engatusar a una mujer del mañana es comer en una barra de moda, donde por el mismo precio –lo que antes decían “un ojo de la cara”– disfrutamos del dinamismo del hombre orquesta, la interacción con la clientela y un roce propio del apretado espacio.

    En resumen: comer en lo alto de taburetes dinamiza –no sé si se refiere a la circulación sanguínea, la conversación o la facturación del local– mientras que hacerlo sentado en una silla cómoda envejece.

    Uno tiene que admitir que en sus restaurantes te tratan de usted y en estas barras tan trendies tratarían de tú al mismísimo Sagasta, lo cual tiene un punto informal que mola.

    –Práxedes Mateo, ¿te ha gustado el revuelto de liberales y hongos?

    Reconozco también que en estas barras –descriptibles antiguamente como latas de sardinas– hay socialización y posibilidades de enterarte si la pareja vecina está de buenas o de malas o si se chupan los dedos o nada.

    Admirado Síndic, ¿no cree usted que esta moda de las barras concurridas y cocina a la vista y morros del cliente atenta contra los derechos constitucionales del ciudadano? Yo sólo le rogaría que emita una opinión o lo primero que se le ocurra –a lo que llamaremos dictamen– para evitar que los hombres del siglo XX pasemos por el aro y nos veamos obligados a canalizar las citas románticas en unas barras donde sólo se nos ocurriría ir a comer solos o después –y no antes– de noches toledanas.

    Un barcelonés desesperado.

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20190324/461196493307/querido-senor-sindic.html