En la UNiversidad, y en todas, hay gente muy buena, que trabaja y que no pierde el tiempo. Pero también hay algunos que, por afán de notoriedad, son capaces de cometer estupideces.
La diferencia entre la de Valencia y otras es que aquí ha funcionado un sistema de selección de profesores muy discutible, mientras nuestros cerebros se han marchado a otras universidades de todo el mundo. Las de Castellón y Alicante se han beneficiado pero también las de Estados Unidos, por ejemplo.
La trinchera política de la Universidad de Valencia está produciendo un distanciamiento con la realidad y con la sociedad que no existe ni en la de Castellón ni en la de Alicante, por citar las más próximas.