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    • RE: Descanse en paz Mario Benedetti

      Por cierto, ahora que está mal visto, que nadie olvide al Benedetti social, poeta del exilio, antiimperialista, de la igualdad, de la justicia, de la alegría y el optimismo como arma contra un capitalismo yanqui individualista e inhumano, alguien que salió de Uruguay gracias a la política de los Estados Unidos con su fomento de dictaduras salvajes y exterminadoras en los años setenta. No fue sólo un ingenioso poeta que hablaba de la vida y del amor como he escuchado a quienes lo rechazaron en vida por ser una voz firme contra la injusticia y contra los ricachones que ahora nos dicen que la culpa de la crisis la tenemos los trabajadores.
      Vaya un gran poema que muestra al Benedetti social que nadie debe olvidar. Y vigente porque nuestros problemas humanos siguen latentes. Disfrutadlo:

      Padre nuestro que estás en los cielos
      con las golondrinas y los misiles
      quiero que vuelvas antes de que olvides
      cómo se llega al sur de Río Grande
      Padre nuestro que estás en el exilio
      casi nunca te acuerdas de los míos
      de todos modos dondequiera que estés
      santificado sea tu nombre
      no quienes santifican en tu nombre
      cerrando un ojo para no ver las uñas
      sucias de la miseria
      en agosto de mil novecientos sesenta
      ya no sirve pedirte
      venga a nos tu reino
      porque tu reino también está aquí abajo
      metido en los rencores y en el miedo
      en las vacilaciones y en la mugre
      en la desilusión y en la modorra
      en esta ansia de verte pesa a todo
      cuando hablaste del rico
      la aguja y el camello
      y te votamos todos
      por unanimidad para la Gloria
      también alzó su mano el indio silencioso
      que te respetaba pero se resistía
      a pensar hágase tu voluntad
      sin embargo una vez cada tanto
      tu voluntad se mezcla con la mía
      la domina
      la enciende
      la duplica
      más arduo es conocer cuál es mi voluntad
      cuándo creo de veras lo que digo creer
      así en tu omnipresencia como en mi soledad
      así en la tierra como en el cielo
      siempre
      estaré más seguro de la tierra que piso
      que del cielo intratable que me ignora
      pero quién sabe
      no voy a decidir
      que tu poder se haga o se deshaga
      tu voluntad igual se está haciendo en el viento
      en el Ande de nieve
      en el pájaro que fecunda a su pájara
      en los cancilleres que murmuran yes sir
      en cada mano que se convierte en puño
      claro no estoy seguro si me gusta el estilo
      que tu voluntad elige para hacerse
      lo digo con irreverencia y gratitud
      dos emblemas que pronto serán la misma cosa
      lo digo sobre todo pensando en el pan nuestro
      de cada día y de cada pedacito de día
      ayer nos lo quitaste
      dánosle hoy
      o al menos el derecho de darnos nuestro pan
      no sólo el que era símbolo de Algo
      sino el de miga y cáscara
      el pan nuestro
      ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
      perdónanos si puedes nuestras deudas
      pero no nos perdones la esperanza
      no nos perdones nunca nuestros créditos
      a más tardar mañana saldremos a cobrar a los fallutos
      tangibles y sonrientes forajidos
      a los que tienen garras para el arpa
      y un panamericano temblor con que se enjugan
      la última escupida que cuelga de su rostro
      poco importa que nuestros acreedores perdonen
      así como nosotros
      una vez
      por error
      perdonamos a nuestros a nuestros deudores
      todavía
      nos deben como un siglo
      de insomnios y garrote
      como tres mil kilómetros de injurias
      como veinte medallas a Somoza
      como una sola Guatemala muerta
      no nos dejes caer en la tentación
      de olvidar o vender este pasado
      o arrendar una sola hectárea de su olvido
      y ahora que es la hora de saber quiénes somos
      y han de cruzar el río
      el dólar y su amor contrarrembolso
      arráncanos del alma el último mendigo
      y líbranos de todo mal de conciencia
      amén.

      publicado en El café
      LorantL
      Lorant