En Inglaterra, y aquí me pongo en lado de Lancastrian, un club que tiene deudas es descendido automáticamente. La gestión económica es transparente. Aquí no. Una cuestión es la Ley Concursal, pensada y realizada para salvar empresas (o unidades familiares, por qué no decirlo) y otra distinta es la deportiva, que bien puede solucionarse con un acuerdo de la Liga de Fútbol Profesional.
Pero como tenemos unos dirigentes que son unos manirrotos… a nadie le interesa arreglar el problema porque casi todos están en la misma situación, para algunos más grave y para otros menos porque generan más recursos.
Pero, duela lo que nos duela, no hay derecho a que deportivamente un gasto injustificado y megalomaníaco tenga una protección legal. Vamos, como sucede en casi toda la justicia española actual, que el ladrón tenga más ventajas ante la Ley que la persona honrada.