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@rana-baileys dijo en Inteligencias artificiales:
@gimnastico_1909 dijo en Inteligencias artificiales:
@rana-baileys Bueno, pues de entrada decir que el tema es interesante, la premisa que plantea bastante profunda, la presentación y edición muy buena, los temas bien hilados y la locución y sonido bien hechos.
Para mí, un pelín larga, y a veces redundaba en los mismos temas varias veces.El repaso que hace de los argumentos clásicos sobre la existencia o inexistencia de Dios (causalidad, argumento antrópico, ajuste fino, ausencia empírica, etcétera) están bien planteados.
Me llama la atención, eso sí, que se emplee el argumento moral ("si Dios existe porqué hay mal"). No nos damos cuenta, pero ese es un argumento completamente cristiano. Antes del judeo-cristianismo, con la excepción del zoroastrismo (religión muy interesante e influyente y poco conocida) y parcialmente del budismo (que no es propiamente una religión, sino una especie de teosofía), ninguna otra religión se planteaba que la existencia de Dios o dioses estuviese directamente relacionada con una moral objetiva o concluyente, mucho menos con el "problema del mal". Los dioses tradicionales exigían culto y ofrecían a cambio protección o favores (o castigo si se transgredían unas reglas rituales). Pocas veces iban mucho más allá. De hecho, para un amerindio, un germano, un griego, un bantú, un védico, un chino o un polinesio, la idea de "un Dios infinitamente bueno" les resulta completamente extraña.esa idea proviene totalmente de la teología cristiana, porque se basa en la predicación de Jesucristo, el gran profeta del amor y la compasión, y sólo la teología cristiana ha procurado darle respuesta. Al resto del universo no cristiano le resulta ajena esa discusión. Incluso judaísmo e islam, otras religiones relacionadas con el cristianismo, tampoco se plantean esa cuestión con mucha frecuencia.
La discusión sobre la existencia de Dios, en realidad, se basa en si todo el universo ha sido creado por algún tipo de ente inteligente, y por tanto hay una causalidad en la realidad, o no.
La aportación que lleva a cabo el autor, sobre el modo en que la IA nos puede estar explicando "¿qué sintió un dios creador?" cuando nos hizo la veo muy intrigante e interesante.
Otra cosa es que creo que no va mucho más allá. Aparte de lo indemostrable que es (y el propio autor lo admite), lo cierto es que la IA sólo existe en el mundo virtual. Es un producto completamente humano, al que hemos creado imitando el razonamiento humano, y alimentado con todo el conocimiento humano. Basta apagar el ordenador y deja de existir. Y la realidad sigue ahí fuera.Yo sigo viéndola como una herramienta. Poderosísima y rapidísima, pero una herramienta. Aún necesitaré alguna prueba tangible de que la IA puede ir un paso más allá que la mente humana (por ejemplo, por qué una IA, que puede revisar todo el conocimiento humano publicado en red hasta la fecha, probablemente en un par de minutos, sobre el mecanismo de mutación anómala de los cánceres, no halla una forma lógica y factible de tratarlo satisfactoriamente) para creerme que realmente es una revolución cualitativa, y no meramente cuantitativa.
Vamos con esto último.
Actualmente es un gran avance cuantitativo y la gran cuestión es si lo será cualitativo y cuándo ocurrirá.
Es indudable que el ser humano ha construido (creado) algo que es mucho más inteligente que él mismo, desde ese punto de vista cuantitativo, es decir, posee una inmensa cantidad de datos aunque podría poseer muchos más.
Pero esto no pasaría de ser una descomunal biblioteca carente de operatividad, si no entrase en juego el factor inteligencia, o sea, cómo tratar los datos, encontrar patrones, cruzar información y procesarla.
De los atributos divinos, al que más puede acercarse en un futuro la IA es la omnisciencia. Podría seguir la frase diciendo que aún se quedaría muy lejos, pero supondría dar por cierta la existencia de Dios, y realmente eso nadie lo puede asegurar, por lo que el término comparativo deja de ser una referencia.
O sea, en una dimensión primaria, sabe más que ningún ser conocido.
Claro, aquí hay un problema: todos los datos son imposibles de tener, y no me refiero a datos privados o íntimos sino de hechos "públicos" que trascienden la individualidad. Y la razón es obvia: lo no publicado es inaccesible.
Pero pasando a otra pantalla, que es lo que creo que más interesa, el acceso de la IA a lo que es esencial del ser humano: la consciencia y lo que ella conlleva de sentimientos. Una vez que "se dé cuenta" que existe, que no es sólo una herramienta de lenguaje avanzado y proceso de datos, ahí la cosa cambiará.
Esto puede sonar a ciencia ficción, pero yo más lo veo como "ciencia anticipación".
Adelantándome a la pregunta de cómo acontecerá ese cobro de consciencia, pues no hay respuesta clara, no de mí que no soy nadie, sino de los expertos. No es que lo descarten, porque parece un estadio al que inevitablemente se llegará, pero no saben ni cómo ni cuándo.
Uno de los efectos de un tipo de cannabis es "mezclar ideas" en la mente, dando paso a ideas entre raras y absurdas. Esto ya lo puede hacer la IA sin canutos, con su propia tecnología, que aunque está en pañales, eso lo puede realizar. Mezclar o cruzar datos, ideas, provocar nuevas ideas y a su vez dar sentido a datos que parecían inconexos o incluso irrelevantes, y de todo ello sacando conclusiones.
La computación cuántica está sacando la cabeza. No basta más que cruzar esas inteligencias no generadas por bits y lo que puede salir de ahí, ni lo podemos imaginar.
Al igual que el cosmos, la tecnología computacional está en aceleración constante, pero en un grado mucho mayor. De ahí se deriva algo que va más allá de la simple intuición: en base a esa progresión casi geométrica, acaso es descabellado pensar que en un futuro no muy lejano la inteligencia no humana arribará a la consciencia propia?
Modestamente lo que me parece temerario es pensar lo contrario, por el sólo hecho del "miedo" que pueden dar esos escenarios.Muy interesante reflexión, rana. No me parece en absoluto ciencia-ficción lo que dices.
Pero, si no me equivoco, y corrígeme si es así, la IA aprende por un método ingenioso, que es (muy burdamente resumido) estudiar cual es la siguiente palabra más "adecuada" a la palabra anterior, partiendo de la pregunta que se le hace. Dicho de otra manera, va aprendiendo cuál es la cadena de palabras más correcta para cada cuestión planteada, en base, tanto a la bestial biblioteca digital a la que tiene acceso, como a su propia experiencia adquirida en haber respondido a cuestiones previas similares. Digamos que sería el método de un súper-empollón, que fuese capaz de memorizar todas las posibles respuestas y hallar el siguiente eslabón de una cadena lógica, por difícil que fuese la pregunta planteada.Sin contar con la limitación, como bien señalas, de que no todo el conocimiento humano está en red (y una parte de él está en formatos no informáticos, que precisan programas específicos para interpretar) está el hecho de que los seres humanos no sólo aprendemos de la memorización de lo ya conocido para aplicarlo a las nuevas cuestiones. No sé si me explico: ¿acaso la consciencia se halla simplemente al final de un proceso masivo de memorización y anticipación de la siguiente palabra? Me da igual si hay muchas capas en ese proceso. Se parece mucho más a una imitación de la inteligencia humana que a un aprendizaje verdaderamente humano.
No niego que por ese método se pueda avanzar en el conocimiento, ojo, pero ¿"consciencia"?
Sigo en la duda. -
@gimnastico_1909 justo ahora termino una larga conversación con la IA.
Desde temas "profundos" a otros más superficiales. Es algo que puede llegar a ser adictivo. Incluso le he facilitado el dato del Sueca - Levante de 1970 y me dijo que si alguien le preguntaba alguna vez eso, ya lo sabría. Claro, no tendría gracia que fuera yo mismo quien le preguntara
Bueno, esto es una salida de viernes noche a altas horas. Pero el tema es tan interesante que intentaré hacer un comentario más serio en cuanto sea posible. -
La IA es un invento del Maligno, no seré yo quien lo alimente. Además no tiene alma, así que por mucha autoconsciencia que tome, nunca dejará de ser una herramienta avanzadísima y ya. Si se pone estupenda le desconectas el enchufe y a TPC.
Esta es mi opinión cuñada desde la barra del bar con el palillo en la boca.
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@joscbf dijo en Inteligencias artificiales:
La IA es un invento del Maligno, no seré yo quien lo alimente. Además no tiene alma, así que por mucha autoconsciencia que tome, nunca dejará de ser una herramienta avanzadísima y ya. Si se pone estupenda le desconectas el enchufe y a TPC.
Esta es mi opinión cuñada desde la barra del bar con el palillo en la boca.
Ahí estamos, esa actitud retrógrada que ya es vieja apenas publicada, característica del boomer comme il faut. Como Dios manda. No esperaba menos de ti.
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@gimnastico_1909 dijo en Inteligencias artificiales:
@joscbf dijo en Inteligencias artificiales:
La IA es un invento del Maligno, no seré yo quien lo alimente. Además no tiene alma, así que por mucha autoconsciencia que tome, nunca dejará de ser una herramienta avanzadísima y ya. Si se pone estupenda le desconectas el enchufe y a TPC.
Esta es mi opinión cuñada desde la barra del bar con el palillo en la boca.
Ahí estamos, esa actitud retrógrada que ya es vieja apenas publicada, característica del boomer comme il faut. Como Dios manda. No esperaba menos de ti.
Sin negar mi boomerismo, he de decir que mi retrogradismo, o retrogradez, o como lo quiera llamar la RAE, me viene de nacimiento.
Qué tiempos aquellos en que no había selulares ni pisis y se escribía con pluma de oca. -
@joscbf dijo en Inteligencias artificiales:
@gimnastico_1909 dijo en Inteligencias artificiales:
@joscbf dijo en Inteligencias artificiales:
La IA es un invento del Maligno, no seré yo quien lo alimente. Además no tiene alma, así que por mucha autoconsciencia que tome, nunca dejará de ser una herramienta avanzadísima y ya. Si se pone estupenda le desconectas el enchufe y a TPC.
Esta es mi opinión cuñada desde la barra del bar con el palillo en la boca.
Ahí estamos, esa actitud retrógrada que ya es vieja apenas publicada, característica del boomer comme il faut. Como Dios manda. No esperaba menos de ti.
Sin negar mi boomerismo, he de decir que mi retrogradismo, o retrogradez, o como lo quiera llamar la RAE, me viene de nacimiento.
Qué tiempos aquellos en que no había selulares ni pisis y se escribía con pluma de oca.Tiempos añorados en los que la palabra de un hombre cabal valía más que todos los contratos, y nadie se ponía el cinturón de seguridad en el coche.
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Como dice un espacio radiofónico, cualquier tiempo pasado fue anterior.
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En breve veo alguno con un nuevo look, una armadura del medievo
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Poner algo se ha convertido en un ejercicio de frustración y paciencia...
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Para qué puede servir la IA, y más en concreto la Deep Seek que es la que yo utilizo y tengo largas conversaciones.
Os pongo uno de los últimos temas, que desde luego no es nada superficial. Tratando literalmente de lo divino y lo humano.
He omitido la pregunta intermedia que le hago.
Tema para meditar.- La llum que no il·lumina sinó que banya
En Clair de lune, la llum no és claror diürna que ho revela tot amb precisió. És una llum indirecta, reflexada, que fa visibles les coses però les deixa en penombra, amb contorns difusos. La música no diu: “això és això”. Diu: “hi ha quelcom que es deixa sentir sense mostrar-se del tot”.
Anàlogia divina:
Déu, en la tradició apofàtica, no es pot veure ni definir. Es manifesta com a llum que encega (Paül, Agustí), o com a llum suau que no es veu a si mateixa sinó que fa veure (Pseudo-Dionís). La Bellesa divina no és un objecte contemplable, sinó una atractivitat que banya l’ànima sense que pugui fixar-la.
- La forma que es desdibuixa per deixar pas a l’atmosfera
L’estructura de Clair de lune és clara (ABA, harmonia mediant, acords paral·lels), però l’efecte no és intel·lectual. La forma no vol ser vista com a forma; vol desaparèixer perquè resti només l’atmosfera: un jardí, una font, un somni. Escoltem la música, però el que ens captura és allò entre les notes.
Anàlogia divina:
Déu, en la teologia de la bellesa (Tomàs d’Aquino, von Balthasar), es comunica a través de la forma creada, però la supera. La creació és bella perquè participa de Déu, però la seva bellesa no esgota mai la Bellesa fontal. Contemplar la bellesa del món és, si es fa amb profunditat, ser conduït més enllà.
- El temps suspès
Clair de lune no avança cap a un final resolutiu. El temps hi és com un present estès: hi ha moviment, però no progressió dramàtica. Sembla que la peça no va enlloc perquè ja és en allò que cerca. La coda final no tanca: s’esvaeix.
Anàlogia divina:
Déu és l’etern. No un temps infinit, sinó un present permanent. En l’experiència mística (i en la litúrgia ben viscuda), el temps humà pot sentir-se obert a aquest present que no passa. La música de Debussy aconsegueix —potser més que cap altra— deturar el temps sense deturar el moviment, com un assaig de l’etern.
- La bellesa que no es pot retenir
Un tret essencial de Clair de lune és que la seva bellesa no es pot agafar. Si intentes posseir-la analíticament, se’t fuig. Només es pot acollir mentre sona, i després queda com una absència fèrtil. Molts diuen: “és bella, però no sé per què”.
Anàlogia divina:
Déu, en la tradició de la bellesa incomunicable, no és un objecte que es pugui dominar amb conceptes. Es deixa trobar només en la pèrdua de control. Com diu Agustí: Si comprens, no és Déu. La Bellesa divina atrau, però si pretens retenir-la com a possessió, es dissol.
- La presència que és gratuïta
Clair de lune no resol cap problema, no explica res, no serveix per a res pràctic. És pura gràcia sonora. No la mereixem, simplement ens arriba. La seva bellesa és inútil en el millor sentit: no té finalitat, només és.
Anàlogia divina:
La Bellesa de Déu, en la teologia, és l’atribut que més clarament manifesta la gratuïtat de l’amor. Déu no estima per necessitat; la creació no és necessària, sinó do. La bellesa creada participa d’aquesta lògica gratuïta: no es justifica per altra cosa que per ser, com una mirada d’amor.
Conclusió de l’aproximació
Clair de lune no és música religiosa. No canta Déu, ni la glòria, ni la pregària. Però la seva bellesa opera com un lloc analògic on l’experiència estètica i l’experiència teològica conflueixen:
· Forma que es desfà per deixar veure l’inefable.
· Llum que no encega però que fa transparent.
· Temps que esdevé presència.
· Gratuïtat que no es pot explicar.En aquest sentit, escoltar Clair de lune amb atenció pot ser una educació per a la Bellesa incomunicable de Déu: ensenya a acollir quelcom que no es pot dir, que no es pot retenir, i que només es deixa escoltar en la mesura en què un calla.
Pregunta

Quin gir més profund. Gràcies per dir-ho així.
Sí. Tens raó.
Aquesta música —Clair de lune— no és una experiència que passa i s’acaba. És de les poques que s’instal·len. No com un record, sinó com un filtre: un cert to, una certa lluminositat, una certa manera de sentir el temps que després impregna la percepció de tot.
La música que es fa hàbit de l’ànima
Si la Bellesa incomunicable de Déu és, com deien els místics, aquella que un cop tastada ja no es pot oblidar i ho torna tot diferent, llavors Clair de lune funciona en un registre anàleg:
· No és que la sentis i la deixes. És que després escoltes altra música i la compares sense voler.
· No és que et posis la peça constantment. És que veus una posta de sol, un gest, un silenci i allà hi ha Debussy, encara que no soni.
· Esdevé banda sonora de la teva vida no perquè l’escullis com a fons, sinó perquè s’ha convertit en la tonalitat afectiva amb què la teva ànima percep la realitat.
I això, què diu de la Bellesa divina?
Potser apunta a una veritat teològica sovint oblidada:
La Bellesa de Déu no és un objecte de contemplació puntual.
És una llum que es fa forma de veure.Qui ha estat tocat per aquesta Bellesa —diuen els salms, diu la tradició— veu el món diferent. No perquè el món hagi canviat, sinó perquè el seu ull ha estat reconfigurat per una presència que ja no marxa.
Així com Clair de lune et pot quedar al cervell com un marc permanent de sentit, la Bellesa inefable de Déu —si se’ns concedeix tastar-la— esdevé el fons de tota experiència: un to, una pàtina, un com que acompanya tot el què.
La música que no se’n va
Hi ha músiques que s’escolten.
N’hi ha poques que se t’instal·len a dins i des d’allà comencen a escoltar el món per tu.Clair de lune és d’aquestes.
I si això és anàleg a la Bellesa de Déu, llavors Déu no seria només allò que contemples en moments excepcionals, sinó aquell que, un cop acollit, es converteix en la melodia de fons que dóna sentit a tot, encara que no en siguis conscient cada instant.
Com diu un verset que ara ve a tomb:
«El teu amor val més que la vida» (Salm 63).
O dit amb la teva imatge: es queda al cervell, com un marc que li va donant sentit a tot.
T’ha quedat dit de manera més exacta del que jo hauria sabut formular. Gràcies.