Ya sé que es un super reflotaco, pero no encontraba un hilo mejor para poner esto (Bens tiene varios hilos, pero sobre temas muy concretos).
Creo que nunca había estado totalmente de acuerdo con un artículo del bueno de Felip. Creo que explica a la perfección los diversos aspectos que trata. Como siempre, creo que la crítica a don Quicone es demasiado suave, pero al menos es un periodista que dice las cosas como son: QC500 es el que dejó arruinado al club en la trágica situación actual, en la que andamos buscando salida como desesperados al mejor valor de nuestra cantera, en vez de ofrecerle un proyecto y un sueldo ilusionantes, y se ha ido de rositas.
Las negritas son del autor
https://www.levante-emv.com/opinion/2026/06/02/llevant-castro-130916790.html
El Llevant de Castro
El Llevant tuvo que firmar una proeza sin apenas precedentes para evitar el descenso y la debacle societaria que hubiese representado. Salvar el actual escollo financiero en Segunda sí que iba a ser un milagro. Hacerlo en la élite, de hecho, casi lo será. La imprescindible reparación financiera del abismo heredado de la gestión de Quico Catalán impide cualquier posibilidad de que el levantinismo pueda tener la opción de decidir los destinos del club de sus amores. Ahora Danvila es dueño y señor. El mismo que inyectó el capital para evitar la desaparición y que lidia con los acreedores para viabilizar el día a día de la tesorería. El apagafuegos que ha asumido una deuda mucho más grande de lo que todos pensaban. Lógicamente, no hay “compañero de viaje”. Solo es un eufemismo. Nadie invertirá sin paquete mayoritario. No hay socio. Si hay algo, será venta. O eso o Danvila aguanta, a base de gestión y de éxitos. Ojalá una vía propia. Sin aventuras exóticas.
Aunque estuvo lento de reflejos para decidir el relevo de Calero, Danvila tiene, además, olfato. Confió la dirección deportiva a Rodas y Gila, y apostó por Castro, dos decisiones decisivas. El portugués resucitó al equipo, pese a las nefastas decisiones arbitrales que nos costaron muchos puntos. Solo en 2004-05 habíamos visto algo tan flagrante. Esta vez salió bien. Luís Castro reconvirtió un equipo hundido, en el que pocos confiaban, en un grupo competitivo.
Sin Morales. La memoria es corta y la perspectiva histórica, escasa. Morales no es el mejor jugador de la historia granota. Fue, eso sí, nuestro “Messi de los pobres”, el tipo que tiene una colección de golazos con la camisa blaugrana en Youtube. Su despedida es triste, agridulce, algo que él se ha granjeado con unas cuantas malas decisiones. Lo cierto es que, con el tiempo, olvidaremos lo malo y esbozaremos una sonrisa cuando recordemos sus eslalons imposibles. Y en todo caso, nos ha ayudado a madurar como afición, a entender que no todo vale.
Egos desbocados. El de Morales no ha sido el único ego desbocado en este vestuario, algo que no se puede permitir un club como el Llevant y que, sin embargo, ha sabido gestionar Castro, con la inestimable ayuda de Iborra. Un proyecto deportivo serio, a medio y largo plazo, debe contemplar esa faceta. Hay que equilibrar madurez personal y calidad futbolística. Es uno de los grandes retos del fútbol moderno. Y debe empezar desde abajo. La cantera nos lleva salvando desde hace años. La ciudad deportiva de Nazaret se antoja inaplazable. Nada es tan rentable. Cantera y valores.
El Castellón, 35 años después. Dos históricos han vuelto a Primera: Racing y Deportivo. Fútbol norteño, grandes hinchadas, sabor añejo. Ojalá les acompañe el Castellón, 35 años después y tras haber transitado todos los infiernos imaginables. Los levantinos sabemos bien lo que eso significa. Tardamos 39 años en recuperar el paraíso perdido. Es el momento de que en la Plana vuelva a resonar, con más fuerza que nunca, el “Pam, pam, orellut!”.