El capo del cartel de Sinaloa, Nemesio Rubén Ocheguera, alias "el Mecho", murió durante su traslado en helicóptero a Ciudad de México por las fuerzas especiales federales que lo habían capturado, con ayuda de la inteligencia estadounidense. La respuesta del cártel ha sido brutal. Nada menos que 16 de los 32 estados de México han tenido disturbios de todo tipo, incluidos armados.
México tiene un problema muy grave con el narcotráfico y la fuerza de los cárteles, que son un estado dentro del estado. Y en cierto modo se ha estado viviendo de espaldas a ese problema. En buena medida porque, en los estados donde los narcos son fuertes, la mitad de la población vive directa o indirectamente del narcotráfico, y la otra mitad está absolutamente aco----ada.
Para que el estado pueda vencer al narco, no solo debe emprender una guerra brutal (ojo, militar, con bajas y destrucción como una guerra de verdad), estilo Bukele, pero a una escala infinitamente mayor, sino además debe ser capaz de garantizar un nivel de vida aceptable y oportunidades laborales a los que queden en esos lugares cuando se termine la violencia, porque si no, volverán al dinero fácil.
Y eso implica un cambio muy fuerte en una sociedad corrompida por ese tipo de prácticas desde hace muchos años. Una sociedad que superficialmente ha mirado hacia otro lado después de nada menos que 250.000 muertes y un millón de desplazados tras veinte años de guerras entre cárteles y contra el estado por controlar un negocio que supone unos 70-80 mil millones de dólares.