Primera conversación entre el maquinista del Iryo y el centro de control de Atocha, según "El País":
Centro de mando: 6189, aquí Atocha, dime.
Maquinista del Iryo: Hola Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz.
C.: Ah, ya, ya te veo, ya te veo. Venga, de acuerdo. Déjame un teléfono, anda.
M.: Apunte, por favor...
(Se oye el freno de emergencia de fondo)
C.: Me dicen por aquí que bajes pantógrafos.
M.: Más abajo no pueden estar.
C.: O sea que ya los has bajado.
M.: Sí, está todo bajadísimo.
C.: Venga, de acuerdo.
M.: De hecho, tengo el tren bloqueado… o sea ahora mismo.
C.: O sea que no te puedes mover.
M.: No… voy a necesitar reconocer.
C.: Vas a necesitar reconocer, tú.
M.: Sí.
C.: Un segundito, maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora.
M.: Sí, tranquilo.
C.: Venga.
Segunda conversación, cuando ya ha impactado el Alvia sobre algunos vagones del Iryo
C.: 6189, aquí Atocha.
M.: Hola, Atocha, 6189, mira comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua.
C.: Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar.
M.: Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor.
C.: Sí, sí, sí… no hay ningún tren llegando.
M.: Y tengo incendio también… necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiando.
C.: Tengo su teléfono, perfecto, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted.
M.: Y necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren.
C.: Vale, vale, venga, recibido.
M.: Tienen mi teléfono, ¿vale?
C.: Sí, sí, lo tengo.
M.: Abandono la cabina, le informo, ¿vale?
C.: Vale, perfecto, hasta ahora.